—Bueno, este es tu horario de trabajo y, por lo que sé, te dedicas mucho a ese juez tuyo —respondió, sin borrar la sonrisa burlona de su rostro.—No es mi juez. Y tomarse el trabajo en serio no tiene nada de malo.—Ah, claro.—¿Por qué no has contestado a mis llamadas? —volvió a intervenir Viviane—. ¿No dijiste que te quedarías con mamá?—Sí, lo dije, pero estaba descansando un poco.—¿Descansando? ¿De qué, si no haces nada?—Eso es lo que tú piensas. Yo trabajo mucho.—Ay, Flávio, si no estuviera tan cansada, hasta gastaría saliva diciéndote unas cuantas verdades, pero me voy a casa. Tú y Fabi organizaos para turnaros y cuidar de mamá, porque yo no puedo pasar otra noche aquí. Tengo que trabajar.—No te preocupes. Fabi y yo siempre nos entendemos.Antes de marcharse, mi hermana volvió a mirarme, como si todavía esperara que dijera algo sobre la conversación que habíamos tenido antes de que apareciera Flávio. Sin embargo, no dije nada. Simplemente me di la vuelta.—Voy a ver a mamá.S
Última actualización : 2026-10-04 Leer más