Volví a acercarme a la cama, pero esta vez preferí sentarme en la silla de al lado. Gabriela ocupó la otra y, durante los primeros minutos, el silencio entre nosotras resultó un poco extraño. Dante, sin embargo, parecía satisfecho simplemente con tenernos allí.Poco a poco, empezamos a hablar. Nada demasiado profundo. Hablamos de cuándo le darían el alta, de las pruebas que todavía tenían que hacerle e incluso de la comida del hospital. Gabriela seguía mostrándose más reservada conmigo, pero ya no existía aquella hostilidad de antes. Algunas veces respondió a lo que yo decía y, en otras, incluso participó en la conversación por iniciativa propia. Aquello ya era mucho más de lo que esperaba.Cuando llegó la hora de marcharme, sentí una opresión en el pecho, pero sabía que tenía que quedarme con mi madre. Me despedí de los dos y fui al otro hospital.En cuanto entré en la recepción, encontré a mi hermano, que parecía bastante impaciente.—Pensé que no vendrías.—Estoy aquí, ¿no?—Pero h
Última actualización : 2026-10-06 Leer más