Después de terminar su comida, Giovanni se aseó en el baño. No volvió a dirigirle la palabra a Tristán desde que él le había arrojado la invitación a la subasta.Tras cambiarse y ponerse ropa cómoda, Giovanni salió de la habitación sin siquiera mirar a su esposo, que seguía ocupado con su teléfono en el sofá.Recorrió el pasillo que conectaba con el pabellón oeste. Sus pasos eran tan suaves que, al llegar frente a la habitación de Elena, giró el picaporte con sumo cuidado para no hacer ningún ruido que pudiera sobresaltar a la mujer que se encontraba dentro.En cuanto la puerta se abrió un poco, Giovanni se detuvo. La tía Elena aún no se había dormido. Tenía los párpados entreabiertos y la mirada cansada, fija en la puerta, como si hubiera estado esperando a alguien.Al ver la silueta de Giovanni, Elena intentó decir algo. Levantó la mano izquierda, que tenía libre sobre la manta, y la extendió hacia su sobrina política con los dedos débiles.Un dolor punzante atravesó el pecho de Gio
آخر تحديث : 2026-10-15 اقرأ المزيد