Punto de vista de Elara—Isabella, escúchame —dije, con la voz teñida de pánico—. No estoy exagerando. He comprobado tres puntos diferentes. No siento el ritmo secundario. No encuentro el pulso de tu hijo. Simplemente... no está.Isabella me miró fijamente durante un instante, con los ojos muy abiertos, antes de soltar una carcajada aguda y melódica. Echó la cabeza hacia atrás, y el sonido resonó en las paredes de piedra de la habitación.—Oh, Elara —jadeó, secándose una lágrima que le caía por el rabillo del ojo—. De verdad, tienes un don para lo macabro. ¿Es esta tu nueva táctica? ¿Intentando asustarme para que me rinda?—¡Esto no es una táctica! —espeté, con la mano aún temblando sobre su vestido de seda. —Soy una sanadora experimentada. Sé distinguir entre un cachorro dormido y el vacío. No hay señales de vida, Isabella. Ninguna.—Basta —dijo, su risa se apagó al instante, reemplazada por una mueca fría y despectiva—. Debe ser una broma para vengarte de lo de antes. Es patético, d
Dernière mise à jour : 2026-10-02 Read More