Capítulo 40. —“Eres un miserable, Sebastián Valderrama...” —decía la voz de Yasmín en el audio, entre hipos y sollozos borracho—. “Eres un imbécil... Estoy aquí tomando... bebiendo por tu culpa... Por tu maldita culpa y por la de tu madre... Ven a buscarme si eres tan hombre...” Al otro lado de la ciudad, en su solitario penthouse, Sebastián se encontraba despierto en la sala, caminando de un lado a otro con un vaso de whisky en la mano, torturado por los celos y la imagen de Yasmín ignorándolo en la oficina. Cuando su teléfono sonó y escuchó la nota de voz de Yasmín, la sangre se le heló en las venas. Reconoció el ruido de la música de fondo y la ebriedad absoluta en la voz de su esposa. Sin pensarlo dos veces, tomó las llaves de su auto deportivo, bajó al estacionamiento a toda velocidad y encendió el motor. Rastreo la ubicación del mensaje de Yasmín a través del sistema del teléfono y condujo como un demente por las avenidas desiertas. Diez minutos después, el auto de Sebastián
Última actualización : 2026-10-06 Leer más