Capítulo 56 Apolo escuchaba en absoluto silencio, con el rostro pálido y la mandíbula apretada por la indignación y el asco hacia la maldad de Federica Valderrama. —Esa mujer... tu propia madre es un monstruo, Sebastián —masculló Apolo con los dientes apretados, sintiendo un odio profundo—. Orquestó toda una conspiración para destruirlos a los dos. —Sí... y yo fui su cómplice ciego —lloró Sebastián golpeando levemente el suelo con la mano herida—. Fui un imbécil. La traté como a una criminal, la amenacé con multas, la obligué a venir aquí, la agredí con mi ira... Y anoche, cuando supe la verdad, en lugar de pedirle perdón, la eché a gritos de la habitación. Salió corriendo de aquí llorando, descalza... No la merezco, Apolo. No tengo derecho a seguir respirando después de todo el infierno que le hice pasar. Apolo lo miró con una mezcla de lástima, rabia y una profunda seriedad ejecutiva. Lo ayudó a ponerse de pie, lo condujo hasta el sofá de la sala y le sirvió un vaso de agua, obl
Última actualización : 2026-10-12 Leer más