Capítulo 88: La luz tibia del amanecer se filtraba entre los ventanales de la suite presidencial del hotel corporativo. Para Sebastián Valderrama, esa noche no había existido el descanso, pero por primera vez en meses, la falta de sueño no venía acompañada del fantasma de la desesperación, sino de una marejada de euforia, ilusión y una necesidad imperiosa de transformación. Frente al espejo del baño, Sebastián se observaba fijamente. Se había afeitado con un cuidado minucioso, quitándose de encima la barba descuidada que lo había acompañado durante su espiral de autodestrucción. Vestía una camisa blanca impecable, sin corbata, con las mangas suavemente arremangadas, buscando reflejar una imagen accesible, humana y libre de la frialdad ejecutiva que tanto daño había causado en el pasado. Su mente funcionaba a mil por hora, pero ya no con el veneno de la paranoia, sino con el firme y ferviente deseo de cambiar. Quería ser el hombre que Yasmín merecía, el hombre capaz de ser un verdade
Última actualización : 2026-11-02 Leer más