Capítulo 42. Un duelo en la mesa.El aire en el comedor se volvió de hielo.Elena ni siquiera parpadeó. Sintió la presión de los dedos de Mateo apretando la mano que tenía oculta bajo el mantel, pero no buscó refugio en él. Enderezó la espalda, soltó el agarre de Mateo y apoyó ambos codos sobre la mesa. Se inclinó hacia Martín con los ojos encendidos.—Con ninguno —respondió Elena. Su voz cortó el silencio como una navaja—. Mi vida personal no es una planilla de auditoría, Martín.Martín no se amedrentó. Mantuvo la copa entre los dedos, con esa sonrisa fría de cazador.—Las fechas no mienten, Elena. O jugabas a dos bandas o mi hermano se inventó un compromiso para tapar un escándalo.—¡Martín, ya basta! —rugió Gabriel, golpeando la mesa con la palma abierta.—Déjalo, papá —intervino Mateo. Su voz no se escuchó fuerte, pero cargaba un peligro mortal. Se puso de pie con parsimonia, ajustándose los puños de la camisa. La tensión en sus hombros era pura amenaza—. Mi hermano cree que puede
Última atualização : 2026-09-18 Ler mais