En la voz de MAUROEl dolor de haber tenido a Ann a pocos centímetros de mí, hermosa, brillante y tan ajena por culpa de mis propios errores, todavía me carcomía las entrañas cuando perdí su rastro en medio del salón. Alexandra la había apartado con el pretexto de una consulta técnica, una excusa tan vaga que me dejó un mal sabor de boca inmediato. Pero el deber social y la presencia de inversionistas como Joseph Marcussy me obligaban a mantener la postura durante unos minutos más.Fue un instinto primario, un latido helado en el pecho, lo que me hizo buscarla con la mirada de nuevo. Al no verla por ningún lado del vestíbulo ni en los pasillos principales, caminé hacia los grandes ventanales que daban al jardín trasero.Y entonces lo vi.El reflejo de las luces de la alberca se alteró con violencia. En medio del agua oscura, una silueta luchaba desesperadamente por salir a la superficie, hundiéndose cada vez más. Reconocí el vestido, reconocí la fragilidad de sus brazos desespera
Last Updated : 2026-09-22 Read more