POV de Mariana Lo primero que sentí al escucharlo fue alivio. Lo segundo, una ternura tan inoportuna que tuve que apretar la mano que él aún sostenía para no deshacerme ahí mismo, en el pasillo. Hablaba como un loro, sí. Un loro muy guapo, despeinado, con la corbata floja y cara de haber ensayado el discurso en el coche y haberlo perdido a la mitad. Pero cada frase era verdad. Y yo llevaba una hora sentada en la oscuridad del sofá, convencida de que alguien me había dicho la verdad solo para lastimarme, y ahora la misma verdad llegaba por su boca, sin adornos. Lo llevé a la cocina. Necesitaba ocupar las manos, y las suyas también. —Siéntate —dije, señalando los taburetes de la isla. Se sentó. Lo vi mirar alrededor con respeto, como quien entra a un sitio ajeno y teme tocar algo. Yo llené la cafetera, medí el café con más cuidado del necesario, y el olor empezó a llenar el silencio. —Ya lo sabía —dije, de espaldas a él. —¿Qué? —Lo de la compra. Me lo dijeron esta noche, en la
Last Updated : 2026-10-23 Read more