Necesito darme una ducha fría, pensé con desesperación mientras terminaba de colgar la llamada con Adela. Sentía las mejillas ardiendo y el cuerpo tenso, atravesado por esa mezcla insoportable de orgullo herido y frustración contenida. Me desvestí a toda prisa, abrí la llave del agua al máximo y me metí bajo el chorro Helado sin pensarlo dos veces, esperando que el impacto de las gotas congeladas lograra calmar el calor que me quemaba por dentro. Pero mi mente andaba jugando conmigo de forma despiadada. Bajo el agua, con los ojos cerrados, no podía evitar que las imágenes se agolparan en mi cabeza en una espiral caótica. Por un lado, regresaba el dolor agudo, punzante y amargo de las semanas pasadas: recordaba el horror de verlo planear una boda con otra mujer, la distancia helada que puso entre los dos, la zozobra de no saber nada y el peso sofocante de sus secretos. Recordaba haberme sentido pisoteada, relegada a la nada mientras él jugaba su partida corporativa. Sin embargo,
Last Updated : 2026-09-24 Read more