Punto de vista de Lia—Por favor —gimoteé enseguida, todo el orgullo desaparecido, reducida a nada más que necesidad desesperada—. Por favor déjame correrme. Lo necesito. Lo necesito tanto. Por favor, Dante, por favor… te lo ruego…—Más —exigió, los dedos empezando a moverse otra vez, reconstruyendo la presión despacio, con una paciencia agonizante—. Ruega más bonito, nena. Dime de quién es este coño. Dime quién es el único que puede hacerte sentir así.—Tuyo —jadeé, las lágrimas escapándoseme de las comisuras de los ojos de lo intenso de la sensación—. Es tuyo. Solo tuyo. No de Rob… nunca de Rob… solo tuyo. Por favor… por favor… haré lo que sea…—Eso es —dijo Dante, la voz llena de una satisfacción oscura y posesiva—. Este coño es mío ahora. Mío para saborearlo cuando quiera. Mío para follarlo como quiera. Mío para hacerte correrte las veces que quiera. Eres mía, Lia. Toda mía.La posesividad de sus palabras, la certeza absoluta, la forma en que reclamaba la propiedad de mi cuerpo y
Última atualização : 2026-09-13 Ler mais