Punto de vista de Lia—En unos días —siguió, la voz bajando a aquel tono grave y de mando que me apretó el centro—, te pasamos al siguiente tamaño. Luego al siguiente. Cada uno abriéndote un poco más, preparándote, entrenando el cuerpo para aguantar lo que viene.La mano me apretó el muslo suave, posesiva.—Y cuando estés lista —dijo Víctor, la voz ronca de un deseo apenas contenido—, cuando puedas tomar el tapón más grande sin incomodidad, entonces —y solo entonces— lo voy a sustituir por algo mejor.—¿Qué? —susurré, aunque lo sabía. Quería oírselo decir.—Mi polla —dijo Víctor, directo, y la palabra cruda en aquella boca refinada me inundó de calor—. Te voy a follar este culo tan apretadito. Despacio al principio: que sientas cada centímetro mientras te lleno, te abro, te reclamo de una forma que nadie te ha reclamado nunca.Solté un sonido pequeño —mitad gimoteo, mitad gemido— y apreté los muslos, inútil.—Y cuando te hayas acostumbrado a tenerme ahí —siguió Víctor, implacable, pin
Última actualización : 2026-09-27 Leer más