—Qué tetas tan jodidamente perfectas —gruñó contra mi piel, mordiendo con fuerza suficiente para hacerme gritar de placer—. Llevas semanas provocándome, putita.—Sí, profesor —gimoteé, abriendo las piernas de par en par en el escritorio—. Soy su putita. Úseme.Cayó de rodillas, me apartó los muslos y enterró la cara en el coño empapado. La lengua le recorrió los pliegues rosa brillantes, lamiéndose mi crema con un hambre asqueroso. Me chupó el clítoris hinchado en la boca, golpeándolo rápido mientras dos dedos gruesos se clavaban hondo en el agujero apretado.—¡Ay, joder… profesor! —grité, agarrándole el pelo. Me comió el coño como un hombre hambriento, follándome con la lengua, chupándome los labios, devorando cada gota. Los chupetones húmedos y obscenos resonaron en el aula vacía. Me corrí con fuerza en cuestión de minutos, brotando sobre su cara guapa, los muslos temblándome con violencia.Se puso de pie, se bajó la cremallera y sacó la polla. Era hermosa: larga, gruesa, venosa, co
Huling Na-update : 2026-09-11 Magbasa pa