(POV: Rocco)Cuando llegué a casa, Irina puso la mesa para dos, sin importarle la hora.La vi hacerlo desde el pasillo, sin decir nada. Dos platos, dos vasos, la servilleta doblada del lado donde Ivy se sienta desde hace ocho días.—Irina.Se enderezó.—Solo uno.—Sí, señor…Levantó el segundo plato y se fue a la cocina, y yo me quedé en el pasillo como un idiota, mirando la mesa.Ocho días bastaron para que esta casa dejara de servirme para comer solo.Subí y la puerta del cuarto de huéspedes estaba abierta. Adentro, todo estaba como lo dejó: la cama sin hacer, un vaso de agua por la mitad, el suéter que se puso el domingo tirado sobre la silla.Lo levanté y me quedé ahí parado, un hombre de cincuenta y dos años con el suéter de la mujer de su hijo en las manos, oliendo a ella. Me lo acerqué a la cara, inhalando su aroma. El de su sudor y su perfume dulce, mezclados.La escuché jadear mientras lo hacía, recordando la noche en la que crucé la línea y saboreé el cuerpo delicado de mi n
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-11 อ่านเพิ่มเติม