(POV: Ivy)Irina tocó a las siete.Me desperté sola. El lado de él estaba frío. La sábana se me había quedado enredada en un muslo y el cabecero seguía torcido, separado de la pared el mismo palmo de anoche.En la mesa de noche, doblada a lo largo, estaba su corbata.—Ya voy —dije, y no me salió la voz.En el baño encendí la luz y me miré.Tenía las dos muñecas marcadas. Dos anillos rojos, finos, justo donde estuvo el nudo, y no me dolían. Me apoyé en el lavabo y me quedé mirándolos largo rato.En el suelo, al lado de la ducha, estaba el vestido partido por la mitad.Rocco ya estaba vestido cuando salí, de pie junto a la ventana con el teléfono en la mano.—Buenos días.Tenía las mangas arremangadas y el frente desabotonado. Se le veía el borde de la cicatriz y las venas del antebrazo. La corbata no la llevaba, seguía en la mesa de noche.—Lo de anoche fue por ellas —le dije, de una vez, antes de perder el valor—. Por lo que dijo Camille. Fue rabia y nada más.Se guardó el teléfono en
Last Updated : 2026-09-22 Read more