El jet comenzó a descender suavemente, y Valeria abrió los ojos lentamente. Por un momento, no recordó dónde estaba. El suave balanceo del avión, el aroma a cuero y flores frescas, la manta de cachemira que alguien —Sebastián, probablemente— había colocado sobre sus piernas mientras dormía.Luego, todo volvió a ella de golpe.La panadería. Anita y Benjamín. El viaje.Y Sebastián, sentado frente a ella, observándola con una expresión que no supo interpretar.—Buenos días —dijo él, y su voz era suave—. O buenas noches. Depende de cómo lo mires.Valeria parpadeó y miró por la ventanilla. El cielo estaba oscuro, salpicado de estrellas, pero en la distancia, muy abajo, se veían luces. Muchas luces. Una ciudad entera brillando como un joyero sobre el mar.—¿Es Valdoria? —preguntó, y su voz sonó ronca de sueño.—Es Valdoria —confirmó Sebastián, y en su voz había un orgullo que no había escuchado antes—. La capital. Se llama Puerto Real. Y sí, el nombre es pretencioso, lo sé. Pero tiene siglo
Terakhir Diperbarui : 2026-10-02 Baca selengkapnya