MateoLos aplausos de la prensa en el auditorio del piso tres todavía resonaban en mis oídos mientras atravesábamos el pasillo privado hacia la presidencia. A mi lado, Clara caminaba despacio, quitándose los tacones prestados y respirando con alivio, mientras sostenía la caja de acrílico con el chip analógico.—No sé cómo hiciste para no trabarte con los nombres de la junta, Valeri —dijo Clara con una sonrisa suave, mirándome de reojo—. Pensé que te ibas a desmayar cuando las cámaras apuntaron a tu madre.—Estuviste a punto —admití, sonriendo y pasándome la mano por el cuello—. Pero te vi a ti al lado y recordé que el taller no se maneja con pánico.—Ni la vida tampoco —respondió ella, tomando mi mano para entrelazar sus dedos con los míos.Entramos a la oficina principal. Mi madre nos esperaba sentada en el gran sillón de cuero junto al ventanal, conversando en voz baja con Nico y Lucía. Por primera vez en años, el espacio no se sentía como una fortaleza de mentiras, sino como un lug
Last Updated : 2026-09-26 Read more