MateoEl tintineo de las tazas de café y las risas amortiguadas de los estudiantes que comenzaban a llenar el patio central se filtraban por el ventanal abierto del altillo. La carta de mi padre descansaba doblada en el fondo de la gaveta de herramientas, junto a los recuerdos de una guerra que ya no nos pertenecía.Me pasé las manos por el rostro, sintiendo la barba de dos días y el cansancio acumulado que amenazaba con pasarme factura, pero la presencia de Clara, sentada a horcajadas sobre la esquina del banco de trabajo principal con una taza entre las manos, era suficiente para mantenerme anclado al presente.—Si sigues mirándome con esa cara de que estás a punto de resolver los misterios del universo, te voy a confiscar el café, Mateo —dijo Clara con una media sonrisa, ladeando la cabeza y observándome con esa mezcla de inteligencia y desafío que me volvía loco.—Estaba pensando en que, por primera vez en meses, no tengo idea de qué toca hacer hoy —admití, acercándome a ella y ap
Last Updated : 2026-10-20 Read more