El aire helado de Sort soplaba entre los pilares de piedra negra de la explanada, arrastrando el olor a ozono, sangre fresca y ceniza. Cassian se reincorporó torpemente de las losas, con la respiración entrecortada y un hilo de saliva manchada de rojo goteándole por la barbilla. Sus ojos, antes dominados por una fría arrogancia militar, ahora giraban desorbitados en sus órbitas, poseídos por un desespero ciego y primario. Empuñó la daga ritual con fuerza feroz, hasta que los nudillos de su guante táctico se pusieron blancos, y se lanzó contra mí en una serie de estocadas desordenadas. —¡Muérete de una vez, Corine! —gritó con la voz rasposa, desencajada por la histeria—. ¡Tú no puedes ser más que yo! ¡No eres una diosa, no eres nada! Un golpe vertical buscó mi pecho. Ladeé el torso con una lentitud casi pausada, sintiendo la brisa del metal helado cortar el aire a escasos milímetros de mi traje táctico. Un segundo ataque cruzado llegó de inmediato, guiado por la desesperación
Last Updated : 2026-09-25 Read more