En el principio no existía el tiempo, la materia ni las sombras; solo el Latido Primordial que resonaba en la inmensidad del vacío. De esa vibración absoluta nació la Era de la Luz, una época dorada en la que el universo se desplegaba como un tapiz infinito de polvo estelar, armonía intacta y geometrías sagradas. En aquel albor cosmogónico florecieron múltiples deidades y entidades superiores, seres de poder colosal que gobernaban las fuerzas elementales, las mareas de la gravedad, la materia oscura y los confines más remotos de la existencia. Cada panteón y cada espíritu antiguo dominaba una parcela del espacio, ejerciendo su autoridad sobre soles nacientes y galaxias en formación. Sin embargo, entre todas las divinidades que poblaban y regían el cosmos, solo dos compartían un origen verdaderamente indivisible, emergidas del mismo núcleo divino y unidas por una simetría perfecta: Sainet e Isiri, las únicas divinidades duales de la creación. Sainet encarnaba el principio y la guí
Last Updated : 2026-09-27 Read more