MasukDescubrí una colosal e****a que hizo Jason Winfield, ministro de economía, robando al erario nacional impune y descaradamente. En realidad fue de mera casualidad. Haskins, mi jefe en "El Soplón" me dijo que cubriera la información de la llegada al país de un lote de tractores de última gama para la mejora del sector agricultura, muy afectada por las últimas sequías que habían asolado al país. Yo no quería ir porque me parecía tonto perder el tiempo cubriendo la información sobre esas máquinas cuando ya el ministerio había enviado la nota de prensa, con fotos y videos y todos los detalles de las flamantes maquinarias. La información, incluso, ya se encontraba en la página web del gobierno.
-No me discuta Galloway-, me regañó Haskins. -Me da la gana que vaya a cubrir la entrega de los tractores-, me insistió malhumorado. No tuve más remedio que marchar al aeropuerto con mi móvil y mi cámara de video para cubrir los detalles del lote de tractores recién llegado al país y que se encontraba aún almacenado en la aduana. No eran gran cosa, tampoco. Eran tractores nada llamativos, toscos, como cualquier otro, pero Winfield se llenaba la boca diciendo que habían hecho una gran adquisición, que eran máquinas computarizadas, que usaban wifi e intranet, estaban cronometrados con los satélites y que podían guiar drones para las faenas agrícolas. -La agricultura se beneficiará grandemente con estos tractores vendidos por la firma StarBoom-, decía Winfield y era aclamado por los cientos de invitados presentes, llegados especialmente para la ceremonia. Yo estaba aburrida, bostezaba, quería irme al diario y de remate tenía mucha hambre. En las notas de prensa decían que el lote de tractores había costado cien millones de dólares y que provenían de Asia. Era suficiente para redactar la noticia. Y fue entonces que picada por la curiosidad me acerqué a ver los tractores y en uno de los latones, muy escondido, en lo que parecía ser un parche mal hecho, había una inscripción en un borde que decía "Metales Berger" y que alguien había tratado de borrar, raspándolo de mala manera y luego entornillándole a un latón de forma tosca y torpe. ¿Uh? ¿Berger? ¿Así no se llamaba mi ex novio? ¿Donato Berger? Eso me pareció realmente curioso. Le tomé una foto con mi móvil al curioso parche Después que volví al diario y hacer la nota para la edición impresa y la web, le escribí un mensaje de texto a Donato. -¿Tú eres el dueño de "Metales Berger"?-, le puse un emoji con signo de interrogación. Donato siempre estaba pendiente de mí. Seguía muy enamorado, además, y quería volverme a llevar a la cama. -No, preciosa, "Metales Berger" es la empresa de mi primo Fausto, el tipo ese se dedica a recuperar tractores venido a menos, estropeados, malogrados, desechados y los vende como nuevos, de última gama, engañando a los compradores. Ya lo han metido tres veces a la cárcel, pero bien sabes que árbol que nace doblado, jamás su rama endereza-, me reveló Donato. Rayos, quedé con la boca abierta. -¿Fausto recupera tractores desechados y los vende como nuevos y de última gama?-, le volví a escribir a Donato con un emoji de una carita de asombro. -Sí, Fausto es un estafador, ahora creo que está escondido en Asia donde no hay extradición porque tiene muchas demandas en varios países por fraude en su contra. Mi primo ha estafado a decenas de gobiernos-, me insistió. Más y más rayos. En la nota de prensa que me dieron en el aeropuerto, se detallaba el nombre de la empresa que vendió el lote de tractores: StarBoom y allí estaba su número de móvil. Llamé y me respondió una señorita muy amable. -Metales Berger, venta de tractores usados-, dijo pero yo no contesté. Simplemente colgué. Corrí donde Haskins. -Los tractores de Winfield son una e****a, jefe-, le dije. Le mostré la foto del latón rasgado que tomé con mi móvil. -¿Metales Berger? ¿Qué es eso? ¿No debería ser StarBoom?-, se rascó los pelos Haskins. -Metales Berger es una empresa fantasma que vende tractores usados, jefe, los hace aparecer como nuevos, de última gama, computarizados y demás-, estiré una risa larga. -¿Tomaron el nombre de StarBoom, entonces?-, cayó en al cuenta Haskins. -¡¡¡La e****a perfecta!!!-, estaba yo entusiasmada. Haskins se puso eufórico y ordenó cambiar la primera plana y la central y puso de titular gigante -¡¡¡estafa colosal!!!- Winfield como es obvio puso los pies en polvorosa y desapareció del mapa quedando en calidad de no habido. Me sentí contenta. Había demostrado mi suspicacia y perspicacia en un caso realmente grande. Haskins me felicitó a su manera, dándome más trabajo. -No creas que porque has descubierto una mafia en el poder eres la mejor periodista del mundo-, quiso bajarme los humos. -Simplemente hiciste bien tu trabajo-, me siguió martillando pero yo no le hice caso. Estaba feliz por mi logro. La noticia rebotó en todos los otros diarios, en la televisión y en los portales de internet, incluso en los cables internacionales y aunque no me mencionaban, yo sabía que era a heroína de la historia. Una semana después, luego de ducharme y cambiarme, lista para ir a la cama, encontré un mensaje en mi móvil que me habían enviado mientras me bañaba. -Morirás, malnacida-, decía escuetamente. No me quedaba duda alguna que era Jason Winfield.Descubrí una colosal estafa que hizo Jason Winfield, ministro de economía, robando al erario nacional impune y descaradamente. En realidad fue de mera casualidad. Haskins, mi jefe en "El Soplón" me dijo que cubriera la información de la llegada al país de un lote de tractores de última gama para la mejora del sector agricultura, muy afectada por las últimas sequías que habían asolado al país. Yo no quería ir porque me parecía tonto perder el tiempo cubriendo la información sobre esas máquinas cuando ya el ministerio había enviado la nota de prensa, con fotos y videos y todos los detalles de las flamantes maquinarias. La información, incluso, ya se encontraba en la página web del gobierno. -No me discuta Galloway-, me regañó Haskins. -Me da la gana que vaya a cubrir la entrega de los tractores-, me insistió malhumorado. No tuve más remedio que marchar al aeropuerto con mi móvil y mi cámara de video para cubrir los detalles del lote de tractores recién llegado al país y que se en
Jim Reynolds tocó la puerta de la oficina de Warren. -¡¡¡Pase!!!-, le pidió el tipo, mascando un cigarro. Reynolds abrió la puerta con timidez y coló la nariz. Estaba muy nervioso y dubitativo y tenía un nudo en la garganta. Sabía de la fama de Warren, de que era un sujeto tosco, malo, cruel , déspota y tirano, que maltrataba a los boxeadores, se burlaba, incluso, de ellos, pero que, finalmente, de congeniar, brindaba un decidido apoyo para su carrera deportiva que tanto requería. Warren se deleitaba con su cigarro, echando mucho humo, mirando divertido al joven. Le daban risa sus nervios y miedos. -¿Así es que quieres ser un gran campeón de box como tu padre?-, le preguntó distendido, sonriendo, mostrándose incrédulo de las cualidades de Reynolds. Lo veía escuálido, sin forma, demasiado enjuto y con pocas posibilidades para ser un buen boxeador y por ende jamás sería monarca mundial de los pesos completos. -Sí, señor, necesito un buen empresario, usted es el mejor-, tar
Teniendo un trabajo fijo en el diario "El Soplón", estaba no solo más tranquila y reposada, sin apremios económicos, de mejor humor y sobre todo con mi ánimo y estima personal recuperados después de tantos fracasos sentimentales. Fue entonces que empecé a salir con Bryan. Él escribía en el periódico "El Fisgón" y me gustó su porte y su elegancia, además que tenía un carro último modelo Bryan lucía siempre muchas joyas y era hermoso como una divinidad helénica. Coincidíamos a cada momento en las comisiones de policiales, hablábamos mucho, hacíamos bromas, nos contábamos anécdotas, intercambiábamos informaciones, incluso primicias que yo me guardaba para "El Soplón" y una cosa llevó a la otra y nos enamoramos. Fue un flirteo bastante rápido en realidad porque nos gustábamos mucho y yo pensé que hacíamos buena química. Nuestro romance se tornó en tórrido, casi de inmediato, Bryan me acaparaba, me comía a besos, disfrutaba de mis encantos y estaba súper embelesado conmigo. Yo también
Rompí con mi novio y también le rompí la nariz a él je je je. Yo soy muy huraña, explosiva y violenta, no me gusta que me tomen de tonta y menos que se aprovechen a mis costillas. A ni novio lo sorprendí besando a una mujer, en un parque público, con todo desparpajo, muy acaramelado y obnubilado, embelesado con la muchacha tanto que se sentía flotando en el aire. Jeremy me había jurado amor eterno y me aseguró que yo era la luz de sus ojos, la chica de sus sueños hecha verdad, que nos íbamos a casar, que tendríamos muchos hijos y que nos haríamos viejos viviendo juntos, pero todo eso era mentira, por ello, enardecida y furiosa le metí un gran puñete en el tabique nasal y se lo hice trizas. ¡¡¡Craack!!! reventó su nariz con el furioso e iracundo puñete que le metí. La mujer esa que me robó a mi novio, gritaba como loca y por eso, fastidiada por sus chillidos, también la golpeé de tal manera que la lancé por los aires, aterrizando de mala manera en el pasto noqueada y sin dientes. -
-¡¡¡Me engañaste, me estafaste, me robaste, eres un malnacido!!!- La furia no cabía en Harold Reynolds. Se había tornado en un volcán a punto de hacer erupción. Tenía la ira pintada en los ojos y echaba humo de las narices. Reynolds había descubierto que Bruce Warren se quedaba con el mayor porcentaje de sus peleas y únicamente le entregaba unas migajas que a duras penas le alcanzaba para sobrevivir. Había estado haciendo lo mismo por años y Reynolds no se daba cuenta ni se enteraba porque confiaba en su amigo y creía que las taquillas eran exiguas y paupérrimas, pero eso no era cierto. A Warren lo conocía desde tiempo atrás, lo consideraba noble, justo y pensaba que era fiel y responsable, por eso le brindaba su amistad a ciegas, sin embargo finalmente había descubierto que Warren lo engañaba impunemente. -Mi hijo ha pasado hambre mientras tú te has dado la gran vida a mis costillas-, Reynolds quería estallar igual a un petardo de dinamita. Descubrir todo ese embuste de su mej







