共有

Capítulo 5

作者: Edgar Romero
last update 公開日: 2026-09-16 21:26:12

Descubrí una colosal e****a que hizo Jason Winfield, ministro de economía, robando al erario nacional impune y descaradamente. En realidad fue de mera casualidad. Haskins, mi jefe en "El Soplón" me dijo que cubriera la información de la llegada al país de un lote de tractores de última gama para la mejora del sector agricultura, muy afectada por las últimas sequías que habían asolado al país. Yo no quería ir porque me parecía tonto perder el tiempo cubriendo la información sobre esas máquinas cuando ya el ministerio había enviado la nota de prensa, con fotos y videos y todos los detalles de las flamantes maquinarias. La información, incluso, ya se encontraba en la página web del gobierno.

   -No me discuta Galloway-, me regañó Haskins. -Me da la gana que vaya a cubrir la entrega de los tractores-, me insistió malhumorado. No tuve más remedio que marchar al aeropuerto con mi móvil y mi cámara de video para cubrir los detalles del lote de tractores recién llegado al país y que se encontraba aún almacenado en la aduana.

   No eran gran cosa, tampoco. Eran tractores nada llamativos, toscos, como cualquier otro, pero Winfield se llenaba la boca diciendo que habían hecho  una gran adquisición, que eran máquinas computarizadas, que usaban wifi e intranet, estaban cronometrados con los satélites y que podían guiar drones para las faenas agrícolas. -La agricultura se beneficiará grandemente con estos tractores vendidos por la firma StarBoom-, decía Winfield y era aclamado por los cientos de invitados presentes,  llegados especialmente para la ceremonia.

    Yo estaba aburrida, bostezaba, quería irme al diario y de remate tenía  mucha hambre. En las notas de prensa decían que el lote de tractores había costado cien millones de dólares y que provenían de Asia. Era suficiente para redactar la noticia. Y fue entonces que picada por la curiosidad me acerqué a ver los tractores y en uno de los latones, muy escondido, en lo que parecía ser un parche mal hecho,  había una inscripción  en un borde que decía "Metales Berger" y que alguien había tratado de borrar, raspándolo de mala manera y luego entornillándole a un latón de forma tosca y torpe.

   ¿Uh? ¿Berger? ¿Así no se llamaba mi ex novio? ¿Donato Berger? Eso me pareció realmente curioso. Le tomé una foto con mi móvil al curioso parche

   Después que volví al diario y hacer la nota para la edición impresa y la web, le escribí un mensaje de texto a Donato. -¿Tú eres el dueño de "Metales Berger"?-, le puse un emoji con signo de interrogación.

   Donato siempre estaba pendiente de mí.  Seguía muy enamorado, además, y quería volverme a llevar a la cama. -No, preciosa, "Metales Berger" es la empresa de mi primo Fausto, el tipo ese se dedica a recuperar tractores venido a menos, estropeados, malogrados, desechados y los vende como nuevos, de última gama, engañando a los compradores. Ya lo han metido tres veces a la cárcel, pero bien sabes que árbol que nace doblado, jamás su rama endereza-, me reveló Donato.

   Rayos, quedé con la boca abierta. -¿Fausto recupera tractores desechados y los vende como nuevos y de última gama?-, le volví a escribir a Donato con un emoji de una carita de asombro.

   -Sí, Fausto es un estafador,  ahora creo que está escondido en Asia donde no hay extradición porque tiene muchas demandas en varios países por fraude en su contra. Mi primo ha estafado a decenas de gobiernos-, me insistió.

  Más y más rayos. En la nota de prensa que me dieron en el aeropuerto, se detallaba el nombre de la empresa que vendió el lote de tractores: StarBoom y allí estaba su número de móvil. Llamé y me respondió una señorita muy amable. -Metales Berger, venta de tractores usados-, dijo pero yo no contesté. Simplemente colgué.

Corrí donde Haskins. -Los tractores de Winfield son una e****a, jefe-, le dije. Le mostré la foto del latón rasgado que tomé con mi móvil.

   -¿Metales Berger? ¿Qué es eso? ¿No debería ser StarBoom?-, se rascó los pelos Haskins.

   -Metales Berger es una empresa fantasma que vende tractores usados, jefe, los hace aparecer como nuevos, de última gama, computarizados y demás-, estiré una risa larga.

   -¿Tomaron el nombre de StarBoom, entonces?-, cayó en al cuenta Haskins.

-¡¡¡La e****a perfecta!!!-, estaba yo entusiasmada.

   Haskins se puso eufórico y  ordenó cambiar la primera plana y la central y puso de titular gigante -¡¡¡estafa colosal!!!-

   Winfield como es obvio puso los pies en polvorosa y desapareció del mapa quedando en calidad de no habido.  

   Me sentí contenta. Había demostrado mi suspicacia y perspicacia en un caso realmente grande. Haskins me felicitó a su manera, dándome más trabajo. -No creas que porque has descubierto una mafia en el poder eres la mejor periodista del mundo-, quiso bajarme los humos. -Simplemente hiciste bien tu trabajo-, me siguió martillando pero yo no le hice caso. Estaba feliz por mi logro. La noticia rebotó en todos los otros diarios, en la televisión y en los portales de internet, incluso en los cables internacionales y aunque no me mencionaban, yo sabía que era a heroína de la historia.

    Una semana después,  luego de ducharme y cambiarme, lista para ir a la cama, encontré un mensaje en mi móvil que me habían enviado mientras me bañaba. -Morirás, malnacida-, decía escuetamente.

    No me quedaba duda alguna que era Jason Winfield.

この本を無料で読み続ける
コードをスキャンしてアプリをダウンロード

最新チャプター

  • Mi campeón   Capítulo 51

    La tónica del combate continuó igual en los siguientes episodios. Jones no había podido conectar ni un golpe certero a Reynolds, que, de atinarle, le hubiera arrancado la cabeza a mi enamorado y por el contrario, sus ataques se estrellaban siempre en los brazos y el plexo de Jim sin mayor contundencia. Por el contrario Jim pegaba y pegaba y sumaba puntos. Era lo que me decía Rick. Él también estaba eufórico viendo el buen despliegue que hacía Reynolds en el ring. La multitud que colmaba las graderías del coliseo empezó a gritar al unísono ¡¡¡Rey-nolds!!! ¡¡¡Rey-nolds!!! ¡¡¡Rey-nolds!!! ¡¡¡Rey-nolds!!! golpeando el suelo con sus pies, haciendo una estridencia contagiosa y musical. Eso entusiasmó demasiado a Jim lo volvió un huracán impetuoso y febril. Empezó a hacerle fintas a Jones, le acercaba la cara, le movía los hombros y no dejaba de bailarle o menearlas caderas, enardeciendo aún más al "Mastodonte" que lentamente se volvía un volcán en erupción. Justo en el último r

  • Mi campeón   Capítulo 50

    El coliseo lucía un verdadero y bullicioso lleno de bandera. Habían aún enormes filas fuera del recinto queriendo entrar a las butacas pese a que las graderías ya estaban colmadas y no cabía un alfiler. Yo misma tuve que abrirme paso entre el enorme gentío para entrar. Mi seguridad me ayudó y ellos casi debieron cargarme en vilo para poder traspasar el alud de aficionados pretendiendo entrar y ver el esperado combate. Ya el programa de peleas se había iniciado con los chicos del gimnasio, peleando frente a rivales calificados. El público estaba enardecido, eufórico y frenético. Todo el mundo gritaba, retumbaban las vuvuzelas, los tamboriles, las matracas y los cornetines y estallaban bombardas. Roxana tenía separada mi butaca. -Hay una sorpresa, Alana-, me dijo enigmática mi secretaria, riendo misteriosa. Quedé desconcertada.-¿Sorpresa?-, me rasqué los pelos. -¡¡¡Hugh Bryan!!!-, me anunció y de repente se alzó de su butaca el dueño de la cadena GMT. Estaba al lado del ring

  • Mi campeón   Capítulo 49

    Warren quería que "Malagua" me mate. Eso me lo dijo Luis. Uno de sus amigos lo llamó y le dijo que Warren le había ordenado a ese sicario que me aniquile, exactamente con esas palabras. Luis alarmado me buscó en la oficina. Yo estaba ultimando los detalles de la pelea de Jones contra Jim, ajustando algunos pormenores de la transmisión de la televisión, el pago y los uniformes de las chicas de ring side y la venta de los boletos por internet y ventanillas y la contratación de acomodadores en las graderías. -Es mejor que te cuides, Alana, Warren ha ordenado que te maten-, me dijo Luis con un tono muy dramático. Yo me imaginaba algo así, porque Warren no quería que se lleve a cabo la pelea de Jones y Jim, en realidad no deseaba que mi promotora llevase a cabo ningún combate y ansiaba y procuraba no solo hundir a Jim, sino, sobre todo, a mí. Yo le era un dolor agudo en su hígado. -No me asusta Warren-, le dije distendida, sin prestarle mayor atención a los planes de Warren de ma

  • Mi campeón   Capítulo 48

    La conferencia de prensa anunciando al pelea entre Jones y Reynolds se hizo en mi gimnasio con mucha prensa y con transmisión en directo para la cadena GMT. Pude darme una escapadita del diario para estar en la presentación del esperado combate. Tomé un taxi y llegué casi al momento y tuve que esquivar a los reporteros que se amontonaban esperando por los protagonistas del espectáculo boxeril. Era un centenar de periodistas de diarios impresos, canales de televisión y portales de internet, incluso reporteros extranjeros que colmaban las butacas y ya habían pedido credenciales para el esperado combate. Numerosos aficionados igualmente colmaron también el coliseo para ver Reynolds y a Jones. No debía sorprenderme porque la pelea era decisiva en las aspiraciones de Jones y de Reynolds de disputar el título del mundo, sin embargo, ya saben, yo no estaba muy enterada de las reglas del boxeo, de sus entretelones, expectativas y normas que regían el deporte de los puños. Vic Jaso

  • Mi campeón   Capítulo 47

    "Mastodonte" Jones e negó a pelear con Jim cuando apenas faltaba una semana para la esperada pelea. Yo no lo sabía. Estaba cubriendo la información de un desfalco en el banco de reserva del país cuando me llamó alarmada Roxana. -Jones canceló la pelea, Alana-, me dijo chillando enloquecida. Ya habíamos vendido casi todas las entradas para el programa, incluso la cadena GMT tenía separado el espacio y cobró por adelantado a sus auspiciadores. Las autoridades de la entidad mundial de boxeo y el árbitro de la esperada pelea tenían separados sus respectivos alojamientos y la conferencia de prensa se haría en el gimnasio. Todos estaba listo para el combate y a la hora nona, Jones se negaba a pelear con Reynolds. -No puede hacer eso. ¡¡¡Lo demandaremos por daños y perjuicios!!!-, me enfurecí, alzando la voz, interrumpiendo las declaraciones del procurador de la república, dando cuenta del desfalco en el banco de reserva. Los periodistas colegas voltearon a verme y el porocurador qued

  • Mi campeón   Capítulo 46

    En realidad yo no le iba a pegar aunque Jim se lo merecía. Además de que estaba cansada y exhausta, me encantó ese beso tan viril de Reynolds. Lo necesitaba además. Toda esa presión, la tensión de mi debut como promotora de boxeo y el éxito de la velada boxeril, las dudas del comienzo, el miedo de que no tengamos suerte y haber vendido mi casa e hipotecar hasta mi sostén me habían angustiado sobremanera. El beso de Jim me devolvió a confianza. -Había olvidado lo deliciosos que son tus labios-, me dijo Reynolds, además, muy goloso, saboreando mi boca. -Te portaste muy mal conmigo cuando lo único que yo quería hacer era ayudarte a continuar tu carrera-, intenté aclararle, pero eso fue inútil. Reynolds continuó besándome apasionado, saboreando mi boca, sus manos, incluso me tomaron la cintura y se deslizaron a mis muslos. ¡¡¡Yo estaba con falda!!! -Sabes que siempre te he amado, Alana, desde el primer momento que te conocí-, me subrayó Jim. Eso era mentira, una más de Re

続きを読む
無料で面白い小説を探して読んでみましょう
GoodNovel アプリで人気小説に無料で!お好きな本をダウンロードして、いつでもどこでも読みましょう!
アプリで無料で本を読む
コードをスキャンしてアプリで読む
DMCA.com Protection Status