CRISTINA SANTIAGOLe estaba pidiendo al suelo que se abriera y me tragara entera. La vergüenza me envolvió por completo, caliente y pegajosa, mientras los ojos del mundo, o al menos los ojos de todos en la sala, se clavaban en mí. Mis piernas amenazaron con ceder y tuve que apoyarme en la pared para no desplomarme.Richard se aclaró la garganta con aquella expresión seria de quien intentaba esconder la risa o la incomodidad, no logré distinguir cuál de las dos, y Helen mantuvo una sonrisa contenida.— Cristina, querida —dijo Helen, acercándose con un aire demasiado maternal—. Vengan, siéntense. Creemos que es mejor que hablemos ahora mismo sobre los detalles finales de la boda.Sentí que el suelo daba vueltas. “Detalles finales de la boda”. Me vi empujada hacia un sillón como si fuera parte de la decoración de la sala. Ethan permaneció de pie, con la camisa todavía arrugada.Helen habló de flores, de colores, de servicios de banquete que ya habían contratado. Había llevado folletos, f
Last Updated : 2026-09-22 Read more