El lunes amaneció frío en Castelvarre. A las seis y media de la mañana, Elise ya estaba en el Hospital San Adrián, sentada junto a la camilla de Lukas mientras una enfermera le colocaba la vía en el brazo. Su madre, al otro lado, le acariciaba el pelo como cuando era pequeño—Deja de mirarme así —protestó Lukas— Parece que me voy a morir—No digas eso —dijo su madre, con la voz quebrada—Mamá, es una broma. —Lukas miró a Elise— Dile que es una broma—Es una broma muy mala, enano —dijo Elise, y le apretó la mano— Como todas las tuyasLukas sonrió. Luego bajó la voz para que su madre no lo oyera—¿Él va a venir?Elise no tuvo que preguntar a quién se refería. Desde el sábado, Lukas no hablaba de otra cosa. Su hermana, la que se pasaba las noches revisando facturas, se iba a casar con Conrad Lantsov. El de las revistas. El de la torre—Está muy ocupado —mintió—Ah —Lukas desvió la mirada hacia la ventana— ClaroElise sintió una rabia sorda subirle por el pecho. No por ella. Por Lukas. Él
Última actualización : 2026-10-09 Leer más