Maximilian von WeberDesperté en la penumbra helada de mi propia habitación, con el cuerpo tenso, la mandíbula apretada y la mirada fija en el techo de escayola. Al estirar la mano, la sábana a mi lado estaba lisa, intacta, fría. Ella no estaba allí. Tras la tormenta desencadenada en la sala, la había tomado una y otra vez quería que ella supiera que era mia, quería que me sintiera incluso sin estar dentro de ella.Al finalizar la había cargado en brazos escaleras arriba, sintiendo el peso liviano de su figura contra mi pecho, y la había depositado con extrema firmeza sobre su cama, exhausta, despeinada y completamente rendida al cansancio. No me quedé a su lado. No volví a compartir la cama con nadie ni a permitir que una mujer durmiera sobre mi brazo desde la muerte de Sarah. Era una frontera moral que me negaba rotundamente a cruzar, una especie de trinchera invisible que mantenía levantada para convencerme de que aún conservaba un ápice de decencia.Sin embargo, estar a unos po
Terakhir Diperbarui : 2026-10-12 Baca selengkapnya