Por haber destapado la corrupción, y gracias a su enorme talento, Justino se convirtió, como era de esperarse, en el subdirector más joven del hospital.Me compró una casa y un auto, y me dio la vida de lujos con la que sueña cualquier mujer. Me trataba muy bien, tan bien que no había nada que reprocharle.Cuando tenía cólicos me preparaba té de manzanilla con miel; me acompañaba de compras y esperaba con paciencia mientras me probaba una prenda tras otra; incluso cocinaba mi platillo favorito, costillas adobadas.Todos me envidiaban y decían que había encontrado un hombre como no hay otro, guapo, rico y atento hasta en el último detalle. Solo yo sabía que todo eso no era más que una forma de compensarme. Él había destruido mi amor, así que quería repararlo con cosas materiales.Parecíamos la pareja perfecta; compartíamos la cama y pasábamos noches enteras juntos. Con una técnica impecable, me llevaba al cielo varias veces y me hacía sentir el placer más intenso. Pero seguía sin tocarm
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