Me he encontrado con varias entrevistas recientes en medios españoles donde Max Planck aparece como referencia obligada cuando se habla de física moderna y del origen de la teoría cuántica. En televisión y en reportajes de prensa se suele citar su trabajo sobre la cuantización de la energía para explicar por qué la física del siglo XX tuvo que reinventarse: programas de divulgación en «RTVE» y reportajes en «El País» y «La Vanguardia» han recuperado su figura en conversaciones con físicos españoles que comentan los hitos históricos.
Además he visto entrevistas con investigadores españoles que trabajan o colaboran con Institutos Max Planck en Alemania; en esas charlas se menciona tanto a Max Planck como referente histórico como a la red de institutos que llevan su nombre, especialmente al hablar de colaboración internacional y transferencia de conocimiento. En general, si buscas entrevistas recientes en España que citen a Max Planck, conviene revisar secciones de ciencia de los grandes diarios, los programas de divulgación de las cadenas públicas y los podcasts de universidades: ahí es donde aparece con más frecuencia, siempre como contexto para explicar conceptos de física o la tradición investigadora.
Tengo la sensación de que en España no hay series de ficción populares que adapten directamente la vida de Max Planck como protagonista, y eso me parece curioso porque su descubrimiento cambió la física moderna.
En la práctica lo que sí encuentro son documentales y programas de divulgación que explican su papel en el nacimiento de la física cuántica: episodios de «Cosmos», reportajes en canales como National Geographic o BBC y programas españoles de ciencia que han tocado el tema en distintos momentos, por ejemplo «Redes» o «Órbita Laika». Muchas veces aparece en piezas sobre la historia de la física más que en una biopic completa.
Si lo que buscas es dramatización pura, la respuesta es: casi ninguna; si quieres buenas explicaciones accesibles y bien producidas, hay material que sí adapta sus ideas y contexto histórico. A mí me fascina cómo esos documentales convierten algo tan abstracto en historias con tensión humana.
Siempre que busco a Horkheimer sigo un plan sencillo que combina librerías grandes, catálogos académicos y rastreo de ediciones en segunda mano. En España los puntos de partida más rápidos son Casa del Libro, Fnac y El Corte Inglés: sus tiendas físicas (en ciudades grandes) y sus catálogos online suelen tener traducciones aceptables de títulos como «El eclipse de la razón» o compilaciones que incluyen textos de «Dialéctica de la Ilustración». Si quiero una edición concreta o una traducción determinada, miro el número ISBN en la ficha y comparo entre tiendas y editores para evitar sorpresas con la calidad de la traducción.
Para ediciones críticas o manuscritos con introducción y notas, tiro de catálogos universitarios y de editoriales especializadas en humanidades. Algunas editoriales españolas que trabajan filosofía y teoría social suelen reeditar textos de la Escuela de Frankfurt; también es habitual encontrar ediciones académicas en fondos de bibliotecas universitarias o en la Biblioteca Nacional de España. Cuando no localizo una edición nueva, suelo pasar a mercados de usado: IberLibro (Abebooks), Todocolección y Re-Read suelen tener ejemplares fuera de catálogo o traducciones antiguas, y a veces encuentras primeras ediciones a buen precio.
Al terminar mi búsqueda acostumbro a anotar la editorial y el traductor, porque para Horkheimer eso marca mucho la lectura: una buena nota introductoria cambia tu comprensión. Me encanta comparar traducciones y ver cómo varía el tono; por eso, entre tiendas grandes, catálogos universitarios y librerías de viejo encuentro lo que necesito y disfruto el proceso tanto como el texto en sí.
Nunca dejo de sorprenderme con la cantidad de capas que puede tener un caso criminal; cuando sigo esas historias, Manuel Marlasca siempre aparece como alguien que remueve archivos y testimonios hasta dar con hilos que otros no habían visto.
Yo llevo años enganchado a historias de crímenes y desapariciones, y Marlasca destaca porque se centra en reconstruir lo ocurrido: revisa atestados, sigue el rastro de sentencias y entrevistas, y enlaza la vida de las víctimas con la dinámica policial y judicial. No es solo contar el suceso, sino explicar los porqués y las grietas del sistema que permitieron que ocurriera.
Lo que más valoro de su trabajo es que pone foco en casos sin resolver o en incógnitas de expedientes cerrados, obligando a la opinión pública a mirar de nuevo y a menudo empujando a las instituciones a rendir cuentas. Tras leer y escuchar varios de sus reportajes, me queda la impresión de que su investigación funciona como puente entre las familias que buscan respuestas y la información que el público merece conocer.