Siempre me llamó la atención lo complejo que puede ser decir cuántos libros tiene la Biblia, porque depende de la tradición que se tome como referencia.
En la tradición protestante más extendida, la Biblia tiene 66 libros: en el Antiguo Testamento están «Génesis», «Éxodo», «Levítico», «Números», «Deuteronomio», «Josué», «Jueces», «Rut», «1 Samuel», «2 Samuel», «1 Reyes», «2 Reyes», «1 Crónicas», «2 Crónicas», «Esdras», «Nehemías», «Ester», «Job», «Salmos», «Proverbios», «Eclesiastés», «Cantares», «Isaías», «Jeremías», «Lamentaciones», «Ezequiel», «Daniel», «Oseas», «Joel», «Amós», «Abdías», «Jonás», «Miqueas», «Nahúm», «Habacuc», «Sofonías», «Hageo», «Zacarías» y «Malaquías».
El Nuevo Testamento suma 27: «Mateo», «Marcos», «Lucas», «Juan», «Hechos», «Romanos», «1 Corintios», «2 Corintios», «Gálatas», «Efesios», «Filipenses», «Colosenses», «1 Tesalonicenses», «2 Tesalonicenses», «1 Timoteo», «2 Timoteo», «Tito», «Filemón», «Hebreos», «Santiago», «1 Pedro», «2 Pedro», «1 Juan», «2 Juan», «3 Juan», «Judas» y «Apocalipsis». Para mí es fascinante cómo una misma colección de textos puede ordenarse y valorarse de maneras distintas según la historia y la comunidad.
Hoy me propongo ser claro y directo: el número de libros en la Biblia varía según la tradición. La Biblia que usan la mayoría de protestantes tiene 66 libros (39 del Antiguo Testamento más 27 del Nuevo). La Biblia católica contiene 73 porque suma varios libros deuterocanónicos como «Tobit», «Judit», «Sabiduría», «Eclesiástico», «Baruc» y «1» y «2 Macabeos», además de añadidos en «Ester» y «Daniel».
Las iglesias ortodoxas suelen tener un canon ligeramente distinto todavía; algunas añaden textos como «3 Macabeos» o la «Oración de Manasés». En mi experiencia, entender estas diferencias ayuda a leer con más contexto y a apreciar la riqueza histórica de las distintas comunidades cristianas.
Me resulta útil pensar en la diferencia práctica entre biblias: la católica tiene 73 libros porque incluye varios textos que no están en el canon protestante. Esos libros adicionales suelen mencionarse como deuterocanónicos: «Tobit», «Judit», «Sabiduría» (o «Sabiduría de Salomón»), «Eclesiástico» (también llamado «Sirácides»), «Baruc», «1 Macabeos» y «2 Macabeos».
Además, la versión católica incorpora secciones añadidas a «Ester» y a «Daniel» —por ejemplo la «Oración de Azarías» (con el cántico del Confiado), «Susana» y la historia de «Bel y el Dragón»— que en la tradición protestante suelen considerarse apócrifos o estar fuera del canon. Me gusta explicar esto con calma porque ayuda a entender por qué distintas biblias tienen distinto número de libros y cómo eso afecta lecturas y tradiciones litúrgicas.
Permitirme un enfoque distinto: primero contar el Nuevo Testamento y luego explicar el Antiguo, que en la práctica es lo que hago cuando preparo lecturas. El Nuevo Testamento es fijo en las principales tradiciones cristianas y suma 27 libros, desde «Mateo» hasta «Apocalipsis». Esa parte es común y la considero como el núcleo compartido.
En cuanto al Antiguo Testamento, ahí vienen las diferencias. La tradición hebrea y la protestante admiten 39 libros en el Antiguo Testamento; al juntarlos con los 27 del Nuevo dan las 66 de la Biblia protestante. Las iglesias católica y ortodoxa incorporan textos adicionales: la católica habla de 73 libros en total por los deuterocanónicos, y las iglesias ortodoxas pueden incluir aún otros libros como «3 Macabeos», la «Oración de Manasés» o «Salmo 151», según la iglesia local. Me gusta pensar que esa variedad es testimonio de historias y comunidades diversas, no de error.