Siempre me llamó la atención lo complejo que puede ser decir cuántos libros tiene la Biblia, porque depende de la tradición que se tome como referencia.
En la tradición protestante más extendida, la Biblia tiene 66 libros: en el Antiguo Testamento están «Génesis», «Éxodo», «Levítico», «Números», «Deuteronomio», «Josué», «Jueces», «Rut», «1 Samuel», «2 Samuel», «1 Reyes», «2 Reyes», «1 Crónicas», «2 Crónicas», «Esdras», «Nehemías», «Ester», «Job», «Salmos», «Proverbios», «Eclesiastés», «Cantares», «Isaías», «Jeremías», «Lamentaciones», «Ezequiel», «Daniel», «Oseas», «Joel», «Amós», «Abdías», «Jonás», «Miqueas», «Nahúm», «Habacuc», «Sofonías», «Hageo», «Zacarías» y «Malaquías».
El
nuevo testamento suma 27: «Mateo», «Marcos», «Lucas», «Juan», «Hechos», «Romanos», «1 Corintios», «2 Corintios», «Gálatas», «Efesios», «Filipenses», «Colosenses», «1 Tesalonicenses», «2 Tesalonicenses», «1
timoteo», «2 Timoteo», «Tito», «Filemón», «Hebreos», «Santiago», «1 Pedro», «2 Pedro», «1 Juan», «2 Juan», «3 Juan», «Judas» y «Apocalipsis». Para mí es fascinante cómo una misma colección de textos puede ordenarse y valorarse de maneras distintas según la historia y la comunidad.