Recuerdo haber leído entrevistas y reseñas sobre su trabajo y sentirme impresionado por el nivel de detalle con el que se metió en el personaje de Golda; su preparación me parece casi obsesiva de la mejor manera posible.
Yo la imagino pasando horas viendo grabaciones, escuchando su voz y comparando entonaciones hasta que lo interno y lo externo encajaran. Para interpretar a Golda Meir en «Golda's Balcony» tuvo que estudiar no solo los hechos históricos, sino las pausas, las muletillas y la manera de moverse de una mujer que cargó con decisiones gigantes. Eso incluye consultar biografías, discursos, entrevistas y, seguro, cualquier material audiovisual que existiera para captar matices que no salen en el papel.
Además, creo que trabajó mucho la física del personaje: postura, peso sobre los pies, la respiración y hasta la forma de sostener un cigarrillo o una taza, pequeños gestos que comunican autoridad o cansancio. Al ser un espectáculo prácticamente en solitario, la exigencia de resistencia emocional y vocal aumenta; por eso imagino ensayos intensos para dominar el ritmo, las entradas y las transiciones sin apoyo de otros actores. Me parece admirable cómo convierte ese montón de investigación en una presencia tan concreta y humana en escena, casi como si la historia hablara por sí misma a través de ella.
Vengo de una época en la que las crónicas de teatro eran mi hobby, y recuerdo que Tovah hablaba de entrar en el mundo del personaje mediante una mezcla de estudio académico y práctica escénica intensa. Ella se sumergió en la historia de Golda Meir —leyó biografías, escuchó discursos y se empapó del contexto político— para construir una base sólida.
A partir de ahí, trabajó la voz y la postura: adoptar la cadencia de quien ha tomado decisiones difíciles y la economía de gestos que transmite autoridad. el desafío extra fue preparar la resistencia emocional y física, porque llevar un monólogo largo y cargado de tonos diferentes exige un control absoluto del tempo dramático. Creo que su éxito vino de combinar la investigación minuciosa con la valentía de arriesgarse en escena; al final, eso es lo que te deja una sensación de verdad humana y cercana.
Me pasa que, cuando pienso en cómo se preparó Tovah para su papel en Broadway, la primera imagen que me viene es la de una actriz haciendo trabajo de campo serio: no basta con memorizar líneas.
Yo, que he pasado noches estudiando adaptaciones y biografías, la veo repasando cartas, leyendo diarios y escuchando entrevistas para entender no solo lo que Golda dijo, sino por qué lo dijo. Ese trabajo le da textura a la interpretación: no es imitación vacía, sino una recreación con sostén histórico. También imagino que afinó el acento y las inflexiones con un coach, y que practicó variaciones hasta encontrar el equilibrio entre verosimilitud y claridad para el público.
Por otro lado, me gusta pensar que aprovechó su propio bagaje cultural y recuerdos personales para conectar emocionalmente con el papel; algo así hace que los momentos íntimos funcionen dentro de una pieza tan contundente. En escena, la precisión técnica se mezcla con la intuición, y ese es el truco para que un personaje histórico se vuelva carne y hueso frente al público.
2026-07-20 01:01:54
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Tres días antes de nuestra boda, mi prometido, Raphael Russo, fue asesinado en un tiroteo entre bandas. Ni siquiera encontraron su cuerpo.
Mientras me ahogaba en el dolor, unos comentarios aparecieron frente a mis ojos:
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[Mientras tú te desmoronas llorando en el funeral, Raphael se está revolcando con Chloe en la cama de un hotel].
[Cuando regrese, dirá que tiene amnesia. No sabrás nada y lo perdonarás. Pobrecita...].
Un mes después, la noticia de mi matrimonio con el Don de la mafia, Marcello Falcone, se extendió por toda Nueva York.
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—¡El Don tenía a tantos soldati protegiéndolo! ¿Por qué me obligaste a volver, entonces? ¿No es porque solo querías la gloria de ser la esposa del subjefe? ¡Si no fuera por ti, Reina no habría muerto! ¡Debes sufrir mil veces lo que ella sufrió!
Yo solo podía mirar cómo los invitados pujaban por mis órganos, uno por uno. Ni siquiera el cordón umbilical de mi recién nacido se salvó de la subasta.
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Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que emboscaron a Giorgo.
Me encanta recordar la fuerza con la que Tovah Feldshuh llenaba el escenario: su carrera teatral no pasó desapercibida y eso se reflejó en premios y nominaciones importantes. Por su trabajo en teatro recibió nominaciones al premio Tony, sobre todo por su aclamada interpretación en «Golda's Balcony», que la colocó en el radar de la crítica y del público a gran escala. Además de esas nominaciones al Tony, fue reconocida por la crítica teatral con galardones como el Theatre World Award y premios de círculos de críticos, que celebran actuaciones destacadas en Broadway y fuera de él.
Más allá de los trofeos formales, Feldshuh acumuló reconocimientos diversos a lo largo de los años: nominaciones al Drama Desk y otras distinciones de la comunidad teatral que subrayan su versatilidad y presencia escénica. Para mí, lo más llamativo no son sólo las estatuillas, sino cómo esas premiaciones mostraron que su trabajo resonó tanto con audiencias populares como con especialistas, algo que no siempre ocurre. Verla actuar en «Golda's Balcony» fue entender por qué la industria la premiaba y la nominaba, porque su capacidad para sostener un monólogo intenso y matizado es realmente especial.
Me encanta cómo las carreras se pueden catapultar desde un solo proyecto, y en el caso de Tovah Feldshuh su primer gran impacto en la pantalla chica llegó con la miniserie «Holocaust».
Antes de ese momento ya era una actriz con raíces en el teatro, pero fue precisamente en la televisión, en esa producción televisiva de finales de los setenta, donde consiguió su primer papel televisivo relevante. La miniserie tuvo un alcance enorme y puso a muchos intérpretes ante una audiencia nacional, así que para ella fue más que un crédito: fue la puerta que la hizo visible fuera del circuito teatral neoyorquino. Desde ahí su trayectoria televisiva se fue expandiendo hacia series y películas, y su nombre empezó a sonar en audiciones y reuniones que antes quizá ni llegaban a su buzón.
Pienso en lo que supone dar ese salto: pasar del foco íntimo del teatro a la cámara que registra cada detalle. Para Tovah, «Holocaust» no solo fue un papel; fue el primer gran ojo público que la presentó a millones. Y eso tiene un efecto en cadena: más reconocimiento, más oportunidades y la posibilidad de alternar entre teatro y televisión sin que una faceta eclipse a la otra. En lo personal, me encanta ver cómo una actriz que viene del escenario se adapta a la televisión y logra que su presencia teatral siga brillando en la pantalla.
Me gusta señalar que la carrera televisiva de Tovah Feldshuh es más amplia de lo que muchos piensan: no se limita a un solo tipo de papel ni a una sola época. Conocida por su presencia imponente en escena, también ha tenido papeles memorables en televisión. Entre las series más visibles en las que aparece está la miniserie «Holocaust» (1978), que le dio mucha exposición temprana en su carrera televisiva, y la popular serie de zombis «The Walking Dead», donde interpretó a Deanna Monroe, un personaje clave en la comunidad de Alexandria durante un arco importante de la historia.
Además, su trayectoria incluye numerosas apariciones como actriz invitada en series dramáticas y procedimentales a lo largo de las décadas; es habitual verla en episodios de franquicias televisivas clásicas que reclutan a grandes actores de teatro para personajes intensos y memorables. Si te interesa ver esa combinación de teatro y televisión, su paso por las miniseries históricas y por la televisión de género moderno muestran muy bien su versatilidad. Personalmente, disfruto verla pasar de roles íntimos y dramáticos a personajes de liderazgo como Deanna: siempre aporta una carga emocional que merece la pena seguir.