Me encanta debatir cómo una misma historia puede transformarse según el medio; la novela «El resplandor» de Stephen King y la película «El resplandor» de Stanley Kubrick son el ejemplo perfecto de eso. En la novela la maldad del Overlook es casi palpable y tiene una intencionalidad casi orgánica: el hotel actúa, manipula y se alimenta de las debilidades de sus habitantes. King se detiene en los antecedentes de Jack Torrance, en sus luchas con el alcohol y la rabia, y nos da acceso a sus pensamientos y arrepentimientos, lo que hace que la caída sea trágica y comprensible. En la película, en cambio, Jack parece desde temprano más siniestro y menos redimible; Kubrick apuesta por la ambigüedad y por una construcción visual del terror que privilegia lo inquietante por encima de la explicación psicológica. Wendy en el libro tiene mucha más fuerza y recursos prácticos; en el filme es más vulnerable y su caracterización fue uno de los reproches que King tuvo durante años.
Las diferencias de trama y escenas concretas son notables: en el libro hay topiarios animados que persiguen a los personajes, mientras que Kubrick inventó el laberinto de setos, que se volvió icónico en el cine aunque no exista en la novela. El personaje de Dick Hallorann sobrevive y regresa para ayudar en el libro, ofreciendo una nota de esperanza y de solidaridad, mientras que en la película su intervención es mínima y su destino es más trágico y abrupto. Otro detalle: el famoso pasaje del manuscrito lleno de líneas con ‘All work and no play…’ fue añadido por el propio Kubrick y no aparece en la novela; esa escena encapsula perfectamente la obsesión cinematográfica por lo visual como pista de la locura. Además, King explica con más detalle el 'brillo' de Danny, la voz de Tony y la naturaleza
psíquica de esos vínculos; Kubrick deja muchas de esas explicaciones al misterio y al montaje, creando una sensación de pesadilla más abstracta.
El final resume la separación de intenciones: el libro culmina con el calentador del hotel explotando y la destrucción física del Overlook, y Jack recupera visos de humanidad en sus últimos actos. El film termina con Jack congelado en el laberinto y con una foto antigua que insinúa un ciclo eterno, más simbólico y menos redentor. Temáticamente, King explora la familia, la violencia doméstica, la adicción y la posibilidad de redención; Kubrick explora la alienación, la repetición histórica y el horror como fenómeno inexplicable. Yo disfruto ambos: la novela por su calor humano, su horror más directo y sus explicaciones, y la película por su estética, su ritmo y su capacidad para inquietar sin explicar todo. Al final, cada versión ofrece una experiencia distinta: una lectura inmersiva y emocional versus un viaje visual y enigmático, y esa dualidad es precisamente lo que hace que comparar los dos sea tan estimulante.