No puedo evitar emocionarme al repasar todo lo que hizo malik en 2025; fue un año en el que se movió entre estilos y formatos con una naturalidad que me dejó enganchado. Empezó el año publicando un single junto a la cantante indie Luna
vera, titulado «Noches de Neón», donde malik aportó tanto la letra como una parte del arreglo electrónico. El tema sonó mucho en playlists de tarde y dio pie a varios remixes, incluido uno de un productor de UK que le dio una vibra house muy sabrosa. En ese proyecto se notó su lado más melódico y pop, con frases sencillas pero memorables que pegaban de inmediato en conciertos pequeños y sets de radio alternativos.
Más adelante colaboró con el rapero Kaito en una canción llamada «
cicatrices y Rimas», donde malik fue compositor y corista; el contraste entre la voz rasgada de Kaito y el tono más limpio de malik creó una tensión emocional que funcionó genial. Esa colaboración terminó entrando en la banda sonora de la película independiente «Horizonte Rojo», lo que le abrió a malik la puerta del mundo del cine: contribuyó en la adaptación de otras piezas instrumentales para el score, mostrando que no solo hace canciones pop sino que entiende el lenguaje del cine.
En el ámbito de los videojuegos, malik participó en el proyecto sonoro de «Ecos de Plata», un juego narrativo donde compuso temas cortos y prestó su voz para algunos leitmotifs. Los fans que siguieron el lanzamiento comentaron que su participación le dio mucha identidad sonora al título. Además, hizo una sesión en vivo con el colectivo de DJs Pulse para una transmisión benéfica, mezclando sus temas más íntimos con beats más duros; esa presentación fue un punto de encuentro entre su público de siempre y oyentes nuevos.
Por último, también se metió en colaboraciones menos musicales: lanzó una cápsula de merchandising con la marca independiente Casede, diseñó estampados que llevaban fragmentos de sus letras, y participó como invitado en el pódcast «Voces del Barrio» para hablar de procesos creativos. En conjunto, 2025 mostró a un malik versátil y dispuesto a experimentar, y me dejó la sensación de que fue un año pensado para explorar sin perder coherencia.»