Cuando me volví a casar, mi ex acabó en la UCI
Tres años de matrimonio, y Cecilia estuvo junto a su esposo en todo el tratamiento por su disfunción eréctil, tres años viviendo como una viuda en vida, sin una sola queja.
Lo que recibió a cambio no fue el arrepentimiento de su esposo, sino una traición: él se enredó con su propia psicóloga.
Le susurraba palabras de amor mientras se hundía en el placer físico que le daba su amante.
Y ni siquiera pensaba que estuviera engañándola, estaba convencido, con total firmeza, de que aquello era parte del tratamiento.
También estaba seguro de que Cecilia jamás lo dejaría.
Lo que no sabía era que Cecilia ya lo había engañado para que firmara el divorcio, y que llevaba tiempo reuniendo pruebas en secreto para destruirlo a él y a su amante.
La pasión de Cecilia era la perfumería, pero para Leonardo, su sueño no era más que andar perdiendo el tiempo.
Hasta que un día ella apareció bajo los flashes, coronada como la reina de los perfumes de la que todos los medios hablaban, y junto con eso salió a la luz su otra identidad secreta.
Fue entonces cuando Leonardo entendió que la esposa que siempre había menospreciado era esa inversionista misteriosa y esquiva con la que él tanto había querido asociarse sin lograrlo.
Leonardo, consumido por el arrepentimiento, se arrodilló para suplicarle que volviera:
—Cecilia, me equivoqué. ¡Dame una oportunidad más!
Cecilia soltó una risa fría:
—Te ves mucho mejor arrepentido ahora que cuando me traicionaste.
El desgraciado no se dio por vencido. Compró el estudio de al lado y todos los días le llevaba un desayuno preparado por él mismo:
—Puedo esperarte, un año, dos años, o toda la vida.
Sebastián, el gran magnate, tomó la bandeja del desayuno y la tiró directo a la basura.
La tomó por la cintura y declaró con firmeza:
—Lárgate. Mi mujer no es para que andes detrás de ella.
Pasó de ser la esposa abandonada, condenada a una viudez en vida, a ser la mujer consentida y adorada por el hombre más poderoso. De un matrimonio destrozado, a un hombre que hizo suyos sus sueños.
Cecilia lo entendió por fin: el amor de verdad nunca te obliga a mirar atrás.
اقرأ الآن