Me encanta cuando una película mezcla balas y
baile coreografiado; por eso siempre vuelvo a pensar en quiénes han hecho cosas parecidas a «John Wick».
Chad Stahelski y David Leitch son obvios: ambos vienen del mundo de los dobles y la coreografía, y ese fondo se nota en cada plano limpio y en el ritmo preciso de la violencia. Stahelski llevó la estética completa en las secuelas de «John Wick», mientras que Leitch probó variantes en «Atomic Blonde» y «Deadpool 2», donde la mezcla de combate cuerpo a cuerpo y tiroteos funciona como un solo lenguaje.
Fuera de ese dúo moderno, hay nombres que marcaron el camino: John Woo con sus balas líricas en «Hard Boiled» y «The Killer», y Gareth Evans con la brutal precisión de «The Raid», donde la combatividad en espacios cerrados es una lección. También me atrae Nicolas Winding Refn por el estilo
nocturno y el minimalismo en «Drive», y Park Chan-wook por la intensidad de la venganza en «Oldboy». Al final, lo que busco es esa combinación de pirotecnia física y coherencia interna en el mundo de la película; esos directores lo clavan, cada uno con su firma personal.