4 Jawaban
Imagina abrir un manga y que tus ojos se pierdan porque no saben dónde mirar. Ahí entra la cuadrícula. En el contexto español, tiene un enfoque más occidental que el manga japonés, mezclando tradiciones. Por ejemplo, «Blacksad» usa cuadrículas cinematográficas, casi como storyboards, para enfatizar dramatismo. Lo curioso es cómo este elemento técnico se vuelve artístico: en manos de alguien como Paco Roca, cada viñeta respira emoción gracias a su estructura cuidadosa. Es algo que, cuando lo notas, cambia cómo ves los cómics.
La cuadrícula en el manga español es como el esqueleto de una obra. Sin ella, todo sería un desorden. Me encanta analizar cómo diferentes autores adaptan este sistema: algunos usan líneas limpias y simétricas, mientras otros, como en «Psiconautas», deforman las viñetas para transmitir ansiedad. Es un detalle que pasa desapercibido, pero marca la diferencia entre una lectura fluida y una confusa. Aprendí a apreciarlo cuando intenté dibujar mi propio cómic y vi lo difícil que es equilibrar ritmo y claridad.
Hablando claro, la cuadrícula es lo que evita que un manga sea un lío de garabatos. En España, muchos artistas le dan un giro único, combinando el estilo japonés con la tradición europea. Observar cómo en «Manga Shakespeare» se usa para adaptar obras clásicas es revelador: las viñetas siguen un flujo teatral, casi como actos. No es solo orden, es narrativa pura. Cada vez que leo uno, termino admirando más el oficio detrás del caos controlado.
Cuando descubrí lo que era la cuadrícula en el diseño de manga, todo cobró sentido. Es esa estructura invisible que organiza las viñetas, los diálogos y hasta los efectos sonoros. En el manga español, se usa mucho para guiar la lectura de izquierda a derecha, pero con un toque más fluido que el japonés. Recuerdo que en «El Cazador de Rayos», el autor jugaba con cuadrículas diagonales para dar dinamismo a las escenas de acción. Es fascinante cómo algo tan técnico puede influir en la emoción que transmite una página.
Lo que más me gusta es cómo los artistas experimentan rompiendo estas reglas. Algunos mangas españoles, como «Arrugas», usan cuadrículas irregulares para reflejar caos o nostalgia. No es solo una herramienta, es un lenguaje visual.