Luz Torres
Darko Romanov. Su nombre representaba poder, dureza y arrogancia en su máximo esplendor: un ruso imponente en toda la extensión de la palabra.
Era un hombre enigmático, rodeado de una oscuridad capaz de destruirte. Sabía que acabaría herida si cedía ante la atracción que ese hombre despertaba en mí. Él era la tentación hecha persona, y cuanto más prohibido parecía estar a su lado, más intensos se volvían nuestros encuentros.
Él era el cazador... y yo, su presa.
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