Seis Años y Aún Me Debes un Amor
Por fortuna, la vida fue generosa; a pesar de todas las estupideces que cometió, el hilo que los unía jamás se había roto.
—Noelia... perdóname.
—Sabía que ibas a pedirme perdón, pero hoy no te regalé esto para escuchar un lamento —Noelia le tomó la mano, sosteniendo el estuche junto con él—. Mira... los fragmentos se pudieron pulir e incrustar de nuevo para dar vida a unas mancuernillas hermosas. Eso ya es un verdadero milagro. Es justo lo que pasó con nosotros: nos quebramos, sanamos y nos volvimos a encontrar. La vida nos dio una segunda oportunidad. Sin embargo, si estas mancuernillas se vuelven a romper, ningún artesano, por más alma que le ponga, podrá unirlas otra vez. De la misma for