Me traicionaste primero. Me fui, ¿y qué?
Siete años de amor… y Matías Salazar le pagó a Camila Miranda con frialdad, excusas y una “hermanita” adoptiva demasiado pegada a él.
Camila aguantó, perdonó una y otra vez.
Un día despertó enferma y sola: él volvió a correr a “cuidar” a su hermana, Daniela Lozano.
Ahí Camila se hartó.
Marcó a Samuel Velasco, aceptó el matrimonio arreglado y se fue sin mirar atrás, retomando su lugar como la heredera Miranda.
Matías se burló, seguro de que ella regresaría… hasta que en una gala la vio brillar, tomada del brazo de Samuel, ya como su esposa.
Y entonces sí: le cayó el veinte.
Pero Samuel no pensaba soltarla… y si Matías se atrevía a tocarla otra vez, se lo iba a cobrar.