Colegiala Pública
—Padrino, me equivoqué, no volveré a ir al club nocturno... Mmm, ahí no me puedes tocar.
A altas horas de la noche, en la entrada del club nocturno, una atractiva mujer con medias negras estaba tirada en la calle, tan borracha que dejaba a la vista su calzoncito blanco.
Me puse eufórico y deslicé la mano por debajo de su falda.
Para mi sorpresa, me confundió con su padrino y creyó que venía a darle una lección, por lo que se quedó tan asustada que no se atrevió a moverse.
Aproveché la situación para separarle las piernas y me abalancé sobre ella con fuerza.
—¡Padrino! ¿Por qué me castigas de esta manera? —gritó aterrada.