DE VUELTA A TI
“Como quieras”
El tema cambió de manera efectiva. Y siguieron cambiando de asunto cada vez que volaba una púa. Entre ellos se incubó una tensión sombría, hasta que pareció como si hubieran puesto un metrónomo sobre la mesa, marcando los segundos y construyendo una cúpula de lujuria casi palpable a su alrededor a medida que se acercaban las ocho en punto. Al llegar a la marca de los veinte minutos restantes, la conversación se secó por completo. Diecisiete minutos, y el aire chisporroteaba con una expectación eléctrica; la ansiedad le robaba el oxígeno al espacio a su alrededor. Trece minutos: retirar los platos de chili casi intactos. Nueve: servir la mousse de chocolate.
Cuando solo quedaba