El Precio del Perdón
Susurrando en la Callereconquista a mi exesposa letalcasada con el tío multimillonario de mi exesposa rota que lamenta haber perdidocasada con el hermanastro rival de mi ex
Al enfocar la mirada, reconocí a Lucía Mendoza, demacrada y con la ropa desgastada, a quien no veía desde hacía años.
Rostro demacrado. Ropa amarillenta.
Sofía intentó arrastrarla lejos, pero Lucía, terca como una mula, se aferró al suelo. De pronto, comenzó a golpear su frente contra el suelo frío a mis pies.
—¡Perdóname! ¡Me echaron por tu culpa! ¡Sin tu perdón moriré aquí!
Esbozando una sonrisa fría, dije: