Filter By
Updating status
AllOngoingCompleted
Sort By
AllPopularRecommendationRatesUpdated
La Falsa Susurradora de Cadáveres

La Falsa Susurradora de Cadáveres

Tras presentar mi solicitud para dejar el cargo de jefa de Medicina Forense y pedir el traslado a un puesto administrativo, en la comisaría a todos se les iluminó la cara. Sonrisas por todas partes. Aprobación unánime. Solo Olivia Montoya, la nueva forense… la "mejor amiga de la infancia" de mi novio, se vino abajo. La que se hace llamar la "Susurradora de Cadáveres". Entró hecha una fiera, me agarró con fuerza de la bata y, con los ojos enrojecidos, soltó: —Aunque tu técnica ya está pasada de moda, de verdad espero que te quedes. ¡Que sigas dándoles voz a las víctimas! Le aparté la mano con frialdad, recogí mis cosas y me di la vuelta para irme. Porque en mi vida pasada, ella se presentaba igual: decía que podía oír los susurros de los muertos y saber lo que habían vivido antes de morir. Yo me mataba trabajando: autopsia tras autopsia, revisando una y otra vez, redactando informes de autopsia con cada detalle. Ella, en cambio, solo necesitaba echarle un vistazo al cadáver… y podía recitar mi informe palabra por palabra, sin equivocarse ni una coma. Las familias de las víctimas la veneraban como si fuera un milagro andante. A mí me miraban con desprecio. Decían que yo profanaba al difunto, que no lo respetaba. No lo acepté. Me negué a rendirme. Me dejaba la vida en cada autopsia… pero ella siempre se me adelantaba, escupiendo toda la verdad como si ya la tuviera en la palma de la mano. Hasta que una familia, llevada al límite, me odió por ultrajar a su difunto. Me secuestraron. Me descuartizaron. Y me abandonaron en un baldío. Cuando volví a abrir los ojos… Había renacido justo el día en que Olivia anunció, por primera vez, que era la "Susurradora de Cadáveres".
Read
Add to library
El día que todo cambió: renacer antes del bungee

El día que todo cambió: renacer antes del bungee

Yo estaba embarazada de ocho meses. Pero cuando mi esposo, Mateo Díaz, me obligó a acompañar a su amiga de infancia, Clara Vegas, a hacer bungee, no me quejé ni protesté. Simplemente asentí. Todo porque, en mi vida pasada, Clara no estaba contenta. Para animarla, Mateo le ofreció cumplirle un deseo. Clara le confesó que su mayor anhelo era que alguien la acompañara a saltar en bungee. Mateo, que le tenía pánico a las alturas, inmediatamente me pidió que yo la acompañara. Me negué en el acto, alegando mi embarazo. Clara, al ser rechazada, se entristeció y terminó yendo a un bar para ahogar sus penas. Allí, alguien le puso algo en la bebida y fue violada. Después, devastada por el dolor, le dejó una nota de suicidio a Mateo: “Si ese día no hubiera ido al bar, ¿todo habría sido diferente?” Al leer la nota, Mateo me agarró del cuello: —¿Por qué no accediste a acompañar a Clara? ¿Acaso habrías muerto si lo hacías? Finalmente, Mateo me estranguló hasta la muerte, y el niño que llevaba en mi vientre se fue conmigo. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Mateo me pidió que acompañara a Clara a hacer bungee...
Read
Add to library
The Tycoon's Unexpected Wife

The Tycoon's Unexpected Wife

Marriage? Not Hillary Gail Bermudez's style. But when she's unexpectedly engaged to Tycoon Billionaire Hugo Gabriel Gavinski, sparks—of the explosive kind—fly. Their love-hate relationship is a fiery dance of wills, a battle of wits that could lead to unexpected passion... or total destruction.
Romance
1026.0K viewsOngoing
Read
Add to library
En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

En Vivo: La Hundí con Pruebas en Su Boda

Una empleada de mi empresa se fue a desahogarse en TikTok porque, según ella, yo no le aprobaba la licencia por matrimonio. “Tenemos un bajo índice de matrimonios, una baja natalidad, y es culpa de ustedes, malditos capitalistas. ¡Ni siquiera me apruebas la licencia por matrimonio! ¿Para ti solo soy una esclava? Me creí tus mentiras, eso de ‘vamos a ser una empresa de puras mujeres, una empresa amigable con las mujeres’, y mírate ahora: se te cayó la máscara; ya se te vio la cara de capitalista que exprime a la gente hasta dejarla seca.” El video explotó de la nada; un montón de jóvenes se sintieron identificados y se me fueron encima en redes, al punto de que hasta me mandaron navajas por correo. Yo, como jefa, me lancé a hacer un live y me le fui directo contra ella. “Lo siento, pero la licencia por matrimonio de Blanca no la voy a aprobar. Puede denunciar ante el Ministerio de Trabajo y pedir una audiencia de conciliación; si no hay acuerdo, puede demandarme en un juzgado laboral si quiere.” El live reventó de gente. Entre los que la apoyaban, aparecieron supuestos abogados y hasta se ofrecían a ayudarla gratis a demandarme, pero Blanca se quedó con el gesto tenso, como si no tuviera salida. “Yo solo quería mi licencia; nunca pensé en renunciar, y mucho menos en demandar a Samantha…”
Read
Add to library
Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Renací Y Me Río Viendo A Mi Amiga Y Mi Mestizo

Mi amiga, Sofía Santos, la misma que siempre juró que jamás se casaría, me acompañó a la clínica el día de mi inseminación artificial. Pero justo cuando estaba por elegir la muestra de esperma... ¡me la robó! En ese instante lo entendí: ella también había vuelto a vivir. En mi vida anterior, yo solo quería tener un hijo mestizo, así que decidí hacerlo por mi cuenta. Recuerdo que Sofía se burlaba de mí, diciéndome que era una tonta por querer tener un hijo de un desconocido. Lo que nadie imaginó fue lo que vino después: dos semanas más tarde terminé en la corte real. Resultó que el donante que había elegido era, nada menos, que un príncipe extranjero. No solo quiso casarse conmigo, sino que juró que nuestro hijo heredaría el trono. De repente, mi hijo y yo nos convertimos en figuras importantes de la familia real. Las joyas que me regalaban pesaban tanto que apenas podía sostenerme de pie. Mientras tanto, Sofía, tan obsesionada con sus ideas de liberación y ese afán de ir siempre contra todo, terminó metiéndose con la gente equivocada. La despidieron de su trabajo y quedó vetada de la industria. Cuando se enteró del bautizo de mi hijo, viajó desesperada para buscarme. Pero en cuanto la recibí, hizo lo impensable: empujó a mi hijo al suelo, matándolo al instante, y luego me arrojó ácido. —¿Por qué a ti te va tan bien? —gritaba—. ¡Eres una maldita desgraciada, no lo mereces! Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez en el mismo día... el día en que Sofía me acompañó a la clínica.
Read
Add to library
Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante

Mi esposo, Alejandro Ruiz, cayó del tercer piso, no solo se rompió las dos piernas, sino que también se lastimó en su parte íntima. Y yo, lejos de preocuparme, lo llevé al hospital más alejado. Todo se remontaba a mi vida anterior: Alejandro se había lastimado a propósito con tal de que su amiga de la infancia, Sofía López, quien realizaba sus prácticas en el hospital, pudiera acumular suficiente experiencia práctica y consolidar su puesto. Para lograrlo, eligió lanzarse desde el tercer piso. Luego, deliberadamente evitó el hospital más cercano y me obligó a conducir tres mil kilómetros para que Sofía lo atendiera. Al considerar que ella solo era una estudiante que había entrado al hospital por contactos y no tenía las credenciales para operar, rechacé su propuesta. Pero él me abofeteó con fuerza y dijo: —¡Solo quiero usar mis heridas para ayudarla! ¿Acaso no tienes ni un poco de empatía? Ante su terquedad, temí que el retraso arruinara sus piernas para siempre. Llamé a su madre para convencerlo. Sin embargo, Sofía, al no obtener el puesto, avergonzada y llena de rabia, se suicidó saltando en el hospital. Alejandro, gracias a la atención oportuna, salvó sus piernas. Pero el día del alta, cuando fui a recogerlo con alegría, él me atropelló con el auto, matándome en el acto. Antes de morir, le cuestioné con rabia, pero él me miró con desdén: —Si no hubieras impedido que ayudara a Sofía, ¡ella no habría muerto! Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de vuelta en el día en que mi esposo se rompió las piernas.
Read
Add to library
Para Passar o Natal com a Assistente, o Marido Deu Calmantes à Criança

Para Passar o Natal com a Assistente, o Marido Deu Calmantes à Criança

Para sair com a assistente no dia de Natal, meu marido colocou calmantes no leite em pó da nossa filha. Enquanto eu corria aflita para levar Isabela ao hospital com febre alta, acabei vendo, por acaso, Renato subir as escadas com a assistente no colo. — A Camila torceu o pé. Vim acompanhar ela no atendimento! Nossa filha estava sendo operada, e ele sequer olhou para trás. Apertei com força o bilhete premiado de dez milhões de reais no bolso. Já era hora de desistir desse casamento de sete anos.
Read
Add to library
Familienurlaub: Sie flogen mit ihr - ich fuhr allein

Familienurlaub: Sie flogen mit ihr - ich fuhr allein

Zu Weihnachten wollte mein Schwager unbedingt nach Hawaii in den Urlaub – also beschloss ich, dass die ganze Familie gemeinsam dorthin reist. Kaum hatte die beste Freundin meines Mannes davon erfahren, bestand sie darauf, mit ihrem Kind mitzukommen. Mein Mann zögerte keine Sekunde, kaufte sofort Flugtickets für sie – aber erklärte mir, ich solle das ganze Gepäck mit dem Auto nachfahren. Ich hatte gehofft, der Rest der Familie würde zu mir halten. Aber nein – alle anderen unterstützten seine Entscheidung. Na gut. Wenn das so ist, dann gehen wir eben getrennte Wege. Doch auf einmal bekam seine ganze Familie Angst…
Read
Add to library
Fingimos Nossa Morte e Nossos Namorados Enlouqueceram na Busca

Fingimos Nossa Morte e Nossos Namorados Enlouqueceram na Busca

No dia em que meu pai apareceu no banquete com a ex-namorada, a notícia se espalhou na internet, e todos riram da minha mãe. Ela tinha abandonado uma carreira promissora para entrar em uma família rica, mas após trinta anos ela continuava sendo uma anônima, sem posição, sem sequer a coragem de confrontar a amante. Após chorar uma noite inteira, minha mãe me olhou exausta. — Foi ele quem me traiu primeiro. Então, eu também não o quero mais. — Ela disse. — Lili, você vem comigo? Nesse mesmo instante, meu celular vibrou com uma mensagem do meu namorado com quem eu estava há sete anos: [Lívia, é só uma certidão de casamento. Não está bom só sendo minha namorada?] Permaneci em silêncio por alguns segundos e, por fim, assenti com a cabeça. Assim, no dia do casamento deles, minha mãe e eu desaparecemos no incêndio da mansão.
Read
Add to library
Ele Escolheu o Lado Errado

Ele Escolheu o Lado Errado

Eu viajei com a minha sogra. A gente fez o check-in no Hotel Solenne, na Cidade de Rivera, e resolveu ir direto para a piscina. Então, apareceu uma mulher, toda montada em grife e arrogância, apertando o nariz como se a gente fedesse. — Este é um hotel de luxo. Como foi que pessoas como vocês entraram aqui? Entraram escondidas só para usar a piscina? Aff, depois disso eu vou até precisar fazer um exame. Que mulher insuportável. — Esta é a piscina de um hotel. — Eu rebati na mesma hora. — Os hóspedes nadam. Se isso te incomoda tanto, então vai construir uma só para você. O rosto dela se retorceu de raiva. — Com licença? Você faz ideia de quem eu sou? Meu marido é o dono desse lugar. Nós sempre ficamos na suíte principal. Então sumam daqui. Vocês têm cheiro de pobreza. Estão contaminando a água. Georgina e eu trocamos olhares gélidos. Afinal, aquele era o hotel do filho dela, que ainda era o meu marido. "Desde quando ele tinha uma segunda esposa?"
Read
Add to library
PREV
1
...
1112131415
...
50
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status