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Capitulo 009

Penulis: YuberPen
last update Tanggal publikasi: 2026-10-12 15:24:53

"Tranquila. La Nana no tiene de qué preocuparse. Estoy aquí puramente para trabajar, ganarme la vida."

Miranda habló en voz baja sin mirar a la Nana Tina. Sus manos ordenaban con agilidad los platos y vasos sucios del desayuno de sus patrones, ignorando la mirada cínica y escrutadora de la mujer de mediana edad que aún permanecía rígida cerca de ella.

Antes de que la Nana Tina pudiera responder, se escucharon unos pasos pesados entrando al comedor. Braga había vuelto. El rostro del hombre lucía
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  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 009

    "Tranquila. La Nana no tiene de qué preocuparse. Estoy aquí puramente para trabajar, ganarme la vida."Miranda habló en voz baja sin mirar a la Nana Tina. Sus manos ordenaban con agilidad los platos y vasos sucios del desayuno de sus patrones, ignorando la mirada cínica y escrutadora de la mujer de mediana edad que aún permanecía rígida cerca de ella.Antes de que la Nana Tina pudiera responder, se escucharon unos pasos pesados entrando al comedor. Braga había vuelto. El rostro del hombre lucía cansado, pero el rasgo de firmeza aún se marcaba con claridad.La mirada de Braga se dirigió directamente a su nueva sirvienta. "Miranda," la llamó en voz baja. "Después de esto, por favor limpia la herida de tu cuello. Cúratela de inmediato para que no se infecte."Miranda inclinó profundamente la cabeza, ocultando su rostro. "Está bien, Señor," respondió con un tono sumamente respetuoso.Braga se giró entonces hacia su sirvienta sénior. "Nana Tina, por favor entra y acompaña a Caroline en la

  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 008

    El movimiento de la mano de Braga, que estaba a punto de alcanzar el vaso, se quedó rígido en el aire. Se le atragantó la respiración, como si de repente el oxígeno en la mesa del comedor hubiera desaparecido. Él sabía perfectamente de dónde venía la marca roja en ese esbelto cuello. Era el rastro de su propio agarre demasiado fuerte de la noche anoche, cuando perdió la cabeza junto a la pared del almacén.Miranda se quedó petrificada. Con un movimiento lento que parecía lleno de pánico, su mano subió por reflejo para cubrir el cuello de su blusa. Sus ojos se abrieron de par en par, transmitiendo un miedo de lo más convincente."Q–qué rojo, Señora? Y-yo no entiendo..." gimió Miranda, haciendo adrede que su voz temblara violentamente."No te hagas la tonta!" Caroline golpeó la mesa de cristal con fuerza, ignorando el dolor en su pierna.La mujer se puso de pie con la respiración agitada, mirando con ojos salvajes a su nueva sirvienta."Ven acá! Te voy a acercar los ojos al espejo para

  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 007

    El cuerpo de Miranda se tensó. El toque del pulgar de Braga en su mandíbula se sentía abrasador, pero más que eso, la pregunta del hombre hizo sonar una alarma de peligro en su cabeza.Si ella asentía o correspondía a esa caricia, la máscara de inocencia que había construido con tanto esfuerzo se vendría abajo al instante. Braga la vería como una mujer fácil, no como la pobre chica atrapada en una situación equivocada.Miranda sabía muy bien que debía mantener el control psicológico sobre este hombre.Con un movimiento lento pero hecho a propósito para que pareciera tembloroso, Miranda apartó la mano de Braga. Dio un paso atrás, permitiendo que su espalda chocara contra la fría pared de madera del almacén."Señor... no..." susurró Miranda. Su voz fue deliberadamente ronca, acompañada de una lágrima artificial que se deslizó por el rabillo de su ojo.Apretó los labios hasta que sus nudillos se pusieron blancos, cubriéndose el cuerpo como si se sintiera profundamente humillada. "Yo... s

  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 006

    “N-no entiendo, señor. En qué puedo ayudarlo?”, musitó Miranda con voz temblorosa. Levanto la mirada mostrando una expresión de absoluta inocencia que resultaba del todo convincente, aunque por dentro celebraba una victoria rotunda. Su plan estaba funcionando a la perfección.“No te hagas la que no sabe, Miranda”, gruñó Braga. Tensó la mandíbula intentando contener un impulso que no hacía más que intensificarse.Sin perder tiempo, Braga agarró la mano libre de Miranda y la arrastró hacia abajo, presionándola justo sobre su centro rígido y doloroso tras la cremallera del pantalón.Miranda dejó escapar un leve jadeo, abriendo los ojos de par en par. “Señor...”“Ayúdame, Miranda. Tócame”, gruñó Braga con voz ronca.Su enorme mano cubrió el dorso de la mano de la chica, obligándola a sentir hasta qué punto estaba desesperado esa noche. “No aguanto más.”“P-pero señor... y si alguien nos ve?”, musitó Miranda, manteniendo aún su fachada de inocencia.“Nadie vendrá por aquí.” La mano grande

  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 005

    Miranda acababa de salir del baño exterior, una construcción vieja de cemento, fría y húmeda, situada al final de la zona del personal.Su cuerpo solo estaba cubierto por una sola toalla blanca enrollada al azar, mientras que su cabello, aún mojado, goteaba gotas de agua sobre sus hombros y cuello.Tras dar apenas unos pasos hacia su habitación, se detuvo de golpe al escuchar el sonido de unos gemidos.“Ah… ahh… ahh...”Quién está ahí?Era el baño exterior, ubicado en el patio trasero de la casa de Braga. Como de costumbre, solo se escuchaba el estridente canto de los grillos entre los árboles.Esa área era un territorio al que casi nunca acudía la familia principal; solo los sirvientes y los trabajadores manuales andaban por allí.Por eso, Miranda no esperaba en absoluto escuchar ningún sonido.Mucho menos un gemido.Miranda se acercó sigilosamente. Aquel hombre… era Braga.Su patrón parecía estar apoyado contra la pared, con la camisa abierta en la parte superior. Su respiración era

  • Ay, Señor! Esto Ya Es Demasiado!   Capitulo 004

    Miranda apenas acababa de cerrar los ojos cuando la puerta de su habitación crujió. Estaba pensando en las palabras que la tía Tina le había dicho antes. El problema era que ella no había venido aquí para seducir a su patrón. Pero…CREEEACK!No era un toque a la puerta, sino el sonido de la madera al ser empujada.Braga estaba de pie allí. Su rostro, habitualmente firme, lucía ahora sin vida: pálido como la cera y con los ojos desvalidos.Se sujetaba del marco de la puerta con las articulaciones de los dedos blancas por la presión, mientras respiraba con dificultad, como si cada bocanada de oxígeno le resultara dolorosa.“Señor?” Miranda se levantó. Su somnolencia desapareció al instante, sustituida por la alerta.“Mi cabeza...” Braga se quejó mientras cerraba los ojos. “Me duele muchísimo, Miranda. Siento como si me estuvieran dando martillazos en la cabeza continuamente. No puedo dormir... siento el cuerpo pesado como un bloque de piedra.”Miranda se acercó de inmediato y levantó la

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