Mag-log inDasha Romanov
La persona a la que más odio en el mundo es a mi padre.
¿La razón? Ese hombre no es nada más ni nada menos que el jefe de la mafia rusa, el rey de la bratva, el capo más temido de la península...El jefe de la mafia Romanov.
Pasé meses aprendiendo a manejar autos de carreras y motocicletas, todo porque papá creía que esa era la mejor vía de escape terrestre, que mis habilidades debían ser perfectas para huir en cuanto fuera necesario, el problema fue cuando me accidenté en una de las motos y por ello, mi pierna se rompió. Estuve meses en recuperación y a pesar que ya me siento bien, mi ánimo no es el mejor para estar involucrada en las mierdas de mi familia. Hasta que mi padre, hizo un mal negocio con los árabes y ahora cada quien debe escapar por su lado.
La vida en la mafia es una absoluta porquería.
—Iré a Italia, siempre me hace sentir como en casa, y supongo que unas vacaciones no me vendrían mal. —Mi hermana mayor, Katya, respondió mientras que no dejaba de revisar su teléfono. Su expresión era serena, hasta que se transformó en una de preocupación. —¡Mierda!
—¿Qué sucede Katya? —Luka, el hermano del medio cuestionó.
—Según los medios oficiales, acaban de atrapar al capo italiano, Francesco De Angelis...
¿Atraparon a la bestia italiana?
—¿Quién dijo eso? —Nuestro padre apareció en la sala, lleno de frustración por la noticia.
—Todos los medios oficiales, está en cada página de noticias...Tal parece que la FSB lo capturó intentando salir del país.
Maximiliano suspiró con pesar, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás.
—Estamos jodidos, puta madre —golpeó la mesa con fuerza—. Santa m****a, nos estamos yendo al carajo, no sé cómo vamos a solucionar todos nuestros problemas. Los árabes amenazan con matarnos si no les entregamos los territorios que ellos desean y ahora que acaban de atrapar a Francesco, puede que él se atreva a hablar de nosotros...Y si alguien llega a descubrir más sobre nosotros, en serio estaremos perdidos.
—¿Por qué el italiano habría de hacerlo? Es decir, somos socios, lo hemos sido por un largo tiempo, y no creo que él tenga un motivo para hablar de nosotros. —Me encogí de hombros, había tenido varias conversaciones con Fran y no era tan malo como el resto pensaba.
—¿Por qué no lo haría? Nadie le debe lealtad a nadie, menos a bandos distintos. La policía suele ofrecer buenos tratos para que puedas darles información específica sobre ciertas personas que son buscadas por la justicia, y a cambio suelen reducir tu condena.
Por supuesto, ningún mafioso quiere pudrirse en la cárcel. Ninguno quiere recibir un castigo por sus actos.
—No hay ningún trato que salve el trasero de ese hombre, De Angelis es uno de los criminales más buscados en todo el mundo, quizá tanto como nosotros, y la FSB no va a permitir que se les escape de las manos. —Katya farfulló con molestia, sujetando su cabello pelirrojo en una coleta alta. —Sin embargo, todo esto da igual mientras no se conozcan detalles específicos sobre nuestra familia. No me importa si les dice algo, igual no sabrán cómo encontrarnos.
Sabía lo que significaba esto. Tendríamos que escapar como unas ratas de nuevo.
—Quiero que hagan sus maletas de inmediato, más les vale que estén fuera de esta cada en menos de dos horas.
Luka solo escuchaba con fastidio las indicaciones de mi padre, a Katya prácticamente ya le daba igual todo.
—¿Cómo sabremos cuando haya llegado el momento de regresar?
Ojalá pudiera vivir una vida normal, sin sentir las preocupaciones de los negocios ilícitos.
—Veré la manera de comunicarme, mientras tanto solo deben esconderse en lugares donde los árabes no los puedan encontrar. —Luego de decir aquello, mi padre se retiró como si nada. Lo odio tanto, maldita sea.
—Supongo que nos veremos cuando se nos envíe la órden de volver ¿No es así? No olviden que estaré en Italia por si alguien quiere comunicarse conmigo, y por favor...Usen los teléfonos privados para hablar, no queremos perder el contacto.
—No necesitas repetirlo. Me iré a Australia, espero que en medio de todo el desastre que se ha formado, tenga la oportunidad de dar un paseo en silencio. —Luka siempre fue así, como si nada pudiera alterarlo, pero en el fondo era el más sensible de los tres. Besó nuestras mejillas antes de irse de la sala.
—También iré a preparar mi equipaje.
Luego de terminar de hacer mis maletas, procurando guardar de todo un poco, aseguré mi arma en mi cintura y bajé al comedor a despedirme de mi madre.
—Te veré en cuanto pueda, mamá —le sonreí, acercándome a abrazarla con fuerza. A pesar que ella me lastimó tanto en el pasado, todavía tenía la necesidad de fingir frente al resto de mi familia que mi relación con ella era buena. —Voy a estar en Moscú, por si quieres verme después.
—Sí, claro, dile a Pablo que prepare alguno de los helicópteros y que te acompañe hasta tu destino. —Respondió sin más, como de costumbre no me miró a los ojos. Nunca más pudo hacerlo desde que descubrí su mentira.
—Lo haré, hasta luego —me despedí, saliendo de casa con mis dos únicas maletas y busqué rápido a Pablo, uno de los hombres más confiables de mi padre, por todo el bosque que rodeaba la mansión hasta que lo hallé limpiando armas. —Pablo, me preguntaba si me acompañarías hasta Moscú, necesito irme con urgencia.
—Por supuesto señorita Romanov, tan solo espere unos minutos hasta que lo prepare todo —me dijo antes de volver a desaparecer. Me quedé en silencio, observando todo lo que le pertenecía a mi padre, hasta que Larisa, su secretaria de varios años, apareció de repente.
—Buenas tardes señorita Romanov —me saludó con respeto absoluto. Era la única ventaja de esta m****a, aunque su respeto es solo un reflejo del miedo que provocamos.
—Hola Larisa ¿Ya te vas?
—Acabo de llegar, tengo que aclarar un par de asuntos con el señor Romanov.
—¿Te has enterado de la captura del italiano?
—Me lo ha dicho Román hace poco, no ha hecho más que preocuparme. Sabes que esto no nos conviene.
—Desde mi perspectiva. sé que los hombres de confianza de Francesco encontrarán la forma de sacarlo de ahí, y por más que logre hablar sobre los Romano, no se atreverá a abrir la boca mas de la cuenta. Es posible que ahora mismo los agentes de la FSB tienen el pecho lleno de orgullo por atraparlo y están seguros respecto a lo mucho que él hablará...Así nos atraparán, al igual que a los españoles, a los árabes, a los coreanos y a los japoneses.
—¿Lo de los españoles ya se solucionó?
—No lo sé bien, tampoco comprendo la razón de nuestros problemas últimamente.
—Eso siempre pasa, señorita Dasha, todo el mujndo quiere nuestros territorios.
—¡Señorita! ¡El helicóptero está listo! —Pablo gritó.
—¡Voy en un segundo! Larisa, debo irme, pero nos estaremos viendo pronto, cuídate por favor.
—Espero que tengas un buen viaje, hasta luego.
Asentí alejándome de ella.
Como sea, esta es la vida a la que estoy acostumbrada desde siempre, no tendría sentido quejarme de lo que me toca vivir, así que encontraré la manera de disfrutar en Moscú, aunque hay varios que quieren atraparme.
Sin duda ser Dasha Romanov tiene sus ventajes y también, sus desventajas.
Katya RomanovNo tuve otra opción que escabullirme de mis hermanos para tener la oportunidad de encontrarme con Franco De Angelis. Un hombre con el que he empezado a tejer un romance lleno de deseo, mentiras y prohibiciones. Franco es el hermano de Francesco, quien acaba de convertirse en el enemigo número uno de los Romanov. Me deslicé hacia una bodega alejada de la música, asegurándome de que nadie fijara su atención en mí.Una sonrisa inevitable se dibujó en mis labios al tenerlo frente a frente. Su sola presencia me intimidaba y me atraía en partes iguales.—Buenas noches, mi amor... —susurró, acercándose con lentitud hasta dejar un beso húmedo sobre mi cuello.Antes de que pudiera profundizar en el tacto, lo alejé con un movimiento brusco. Estaba demasiado furiosa con lo que había hecho su familia como para dejarme llevar por la dulzura.—¿Qué te sucede? Estás actuando muy extraño, preciosa —preguntó Franco, retrocediendo un paso con una sonrisa desconcertada pero cautivadora.—¿
Dasha RomanovEstúpida jerarquía.Estúpido poder.Estúpida mafia Romanov.No teníamos idea acerca de lo que íbamos a hacer. No sabíamos si esperar para comentarle a nuestro padre o si deberíamos decirle ahora mismo y saber que podría desatarse una especie de guerra entre todos. Nos encontrábamos en un verdadero dilema, con el tiempo corriendo en nuestra contra, y necesitábamos hallar una respuesta lo más pronto que fuese posible antes de que el caos nos devorara por completo.—No le dirás ahora, ¿o sí? —le pregunté a mi hermano, sintiendo un nudo frío en el estómago. Maldita sea, sabía que no era el momento indicado para hablar de una situación tan delicada. Luka siempre se dejaba llevar—. Luka, si en algo se parecen los miembros de esta familia es en que no piensan realmente en las consecuencias hasta que la sangre ya está derramada. Piensa en lo que va a hacer nuestro padre. Actuará de manera impulsiva, sin importar a quién se lleve por delante.—Le diré en este mismo momento. No vo
Dasha Romanov—Buenas noches, Francesco, qué gusto que ya te encuentres libre —le sonreí, usando toda mi diplomacia y el tono de voz de una abogada analítica y fría. Francesco De Angelis es el capo de la mafia italiana, un hombre lleno de cinismo y egocentrismo, lo que hacía que fuera imposible para mí acercarme a él con la misma confianza que mi hermana. No confío en él, porque sé que es capaz de cualquier traición para salvar su propio pellejo.—Dasha Romanov, qué gusto que me permitas hablar contigo, sabes que es algo que no hacemos muy seguido —dijo, mirándome con unos ojos oscuros y penetrantes. Juro que tuve ganas de sacar mi arma y dispararle, pero tuve que contenerme a toda costa para no armar un escándalo que pudiera costarnos la vida.—Qué bueno que te unas a nuestra conversación, hermanita. Justo ahora estaba preguntándole a Francesco cómo fue que consiguió volver a ser dueño de su libertad cuando ya había sido apresado por la FSB —cuestionó Katya, con una sonrisa llena de
Dasha RomanovTe has quedado marcado en mí, como un tatuaje permanente, como una marca de hierro fundido sobre la piel que no tiene manera de ser borrada por más que el tiempo y la distancia intenten desvanecerla.No he podido olvidarte, Kang Dae. Mi mente te busca en cada rincón, y cada vez que respiro creo sentir el humo y la pólvora que siempre te acompañaban cuando éramos jóvenes. No puedo esperar a tener la mínima oportunidad para permitirte una vez más, al menos en mi memoria, que dejes esos pequeños y lentos besos sobre mi cuello, mientras pienso en todo lo que me hiciste sentir sin llegar a conocer al monstruo en el que te obligaron a convertirte. Tus besos se han quedado adheridos a mis sentidos y sé que será imposible borrar las huellas que dejaste en mi vida, en mi cuerpo, en mi alma y en mi ser. Lo único que quiero ahora mismo es tener la oportunidad de volar hasta Nueva York para encontrarme contigo, mirarte a los ojos y decirte que lo nuestro no es tan solo un recuerdo d
Dimitri KorovinLuna es como la manzana prohibida que quiero probar a toda costa. El deseo me recorre las venas como una corriente eléctrica, una fuerza oscura y magnética que me empuja a desobedecer todos mis protocolos de seguridad. Quiero llevarla al límite, mantenerla cerca, muy cerca de mí. Es la primera vez que una mujer, una simple civil según mis registros mentales y mi entrenamiento en la FSB, me hace perder la cabeza de esta manera.Después de llegar a mi apartamento en el corazón de Moscú, un espacio sobrio, frío y lleno de informes clasificados, la arrinconé contra la puerta de la entrada. Mis manos, acostumbradas a empuñar armas y esposas, buscaron con desesperación el contorno de su cintura, atrayéndola hacia mí. La besé con una fiereza que no pude ni quise contener. Había algo en ella que me encendía, una urgencia que me resultaba imposible de domar. Apenas sabía su nombre, no tenía idea de los secretos que ocultaba detrás de esa mirada profunda y cautivadora, pero mi i
Dasha RomanovPablo me llevó hasta Moscú mientras conversábamos sobre la situación actual de la mafia. Hemos empezado a tener varios problemas con los otros grupos gracias a la distribución de los territorios esenciales para el tráfico de sustancias y el control del hampa. El viaje fue largo, pesado y lleno de un silencio tenso que se podía cortar con un cuchillo. Apenas llegué al hotel, me di una ducha larga y caliente, intentando lavar de mi piel la tensión, el miedo y la rabia que me oprimían el pecho desde que mi padre nos dio la orden de huir. Me puse ropa cómoda, me senté al borde de la cama, rodeada de las cuatro paredes blancas y estériles de la habitación, y me dispuse a llamar a mis hermanos para asegurarme de que estuvieran a salvo, empezando por Luka.—¿Luka? —pregunté, con la voz ligeramente temblorosa, esperando escuchar alguna respuesta de su parte. Lo necesitaba, necesitaba anclarme a la única persona en este mundo que sentía como mi verdadero hogar.—Hola Dasha, aún s







