ログインLa noche llegó, y estoy en la cocina casi terminado con los alimentos que estoy cocinando. Desde que papá pidió hacer algunos platos de mariscos, hice algunos camarones sal y pimienta, pasta de mariscos y fideos agarrado con salsa de pimienta.
—Huele increíble, querida— Papá entró en la cocina cuando por fin estaba sirviendo los platos en el plato. Llamé a las criadas para que por fin los sirvieran en la mesa ya que son las siete de la tarde. —Hacerte tomar culinaria en la universidad realmente valió la pena.
Sí, claro que sí. Me forzaste a tomarla, pero no me arrepentí de haberla tomado porque definitivamente la disfruté. Tomar eso en la universidad es lo único que disfruté de todas las cosas que mis padres me obligaron a hacer. Pero ahora mismo, esto del matrimonio es lo peor.
—Papá, ¿quién es el invitado especial que tendrás?— pregunté mientras me lavaba las manos en el fregadero.
Papá se limitó a sonreír y a salir después de decir:
—Es un secreto.
Puse los ojos en blanco y me enfadé. Lo descubriría de todos modos, así que ¿por qué molestarse en ocultármelo? Y por qué necesitan mantenerlo en secreto si realmente no me concierne de todos modos. Puse todo lo que había usado en el fregadero mientras me limpiaba las manos mojadas en el paño de cocina cerca de la nevera. Espero que los platos que he preparado sepan de maravilla para que a este invitado especial le gusten y pueda comer más.
Me quito el delantal y dejo que las sirvientas se ocupen del resto mientras me dispongo a subir cuando suena el timbre de la puerta. Debe ser el invitado.
—¡Ya está aquí! — Mi madre salió y bajó las escaleras, entonces una de nuestras criadas abrió de nuevo la puerta principal.
Entonces mi mandíbula cayó al suelo al ver quién estaba en nuestra puerta.
—Oh, bienvenido Silvestre. Por favor, pasa— le saludó mamá, emocionada.
Joder, es él.
En cuanto puso un pie dentro, mi corazón sintió como si fuera boom...boom...boom. El pánico se apodera de mi cuerpo hasta que lo encuentro delante de mí.
Dios, ¿es realmente el invitado especial? Pensé que un castor sería más agradable, de verdad. Es mucho mejor. Creo que hemos estado mirándonos por segundos hasta que papa entro y como que salvo mi vida. ¡Gracias!
—Silvestre, muchacho. Estoy tan feliz de que hayas aceptado la invitación de nuestra hija. Ella te cocinó unos platos de mariscos que te encantan. Ven, vamos a comer — Papá sólo arrastró Silvestre lejos y me quedé allí, congelado en mi lugar.
Espera, ¿mi invitación? ¿Le gusta el marisco? No me enteré de nada de lo que dijo. ¿Yo lo invité? Eso realmente me estresó.
Estaba a punto de subir cuando mamá me paró en seco.
—¿Adónde vas?
—Voy arriba, mamá. No es mi invitado—. Le dije, pero me agarró del brazo y me arrastró hacia abajo con fuerza. M*****a sea. ¿No puedo irme a mi habitación? ¡No quiero enfrentarme a ese hombre!
Llegamos al comedor, mamá y papá están en su asiento, uno enfrente del otro, haciendo que Silvestre y yo nos sentemos uno al lado del otro. Estupendo. Qué gran día para ti, Amalia.
Me senté en la silla y apoyé los codos en la mesa. Silvestre estaba sentado tranquilamente y me dieron ganas de romperle la copa en la cara. Es un tipo tan falso.
—¿Qué tal tu restaurante, Silvestre? Oí que abriste uno nuevo... ¿en? —. empezó a preguntar papá.
Tomé un poco de la pasta, pero no estoy disfrutando mucho ahora. El hecho de saber que está sentado a mi lado me está poniendo muy tensa y cuidadosa. No sé por qué me siento así. Cálmate, Amalia. Esto es sólo una prueba.
—Acabo de abrir dos restaurantes en Filipinas, Clarence. —Oh, así que se tutean, ¿eh? Ya se están sintiendo cómodos el uno con el otro. No estoy muy contento con eso.
—Vaya, en Filipinas. Eso es genial—. Mamá sonrió y luego me miró —Oh, vaya. ¿Cuándo tendrá nuestra hija su propio restaurante? Amalia, asegúrate de trabajar en ello—. Me señaló con el dedo.
De repente asiento con la cabeza y acepto. Bueno, de todas formas, no puedo decir que no. Ella va a seguir mencionando eso hasta que yo esté de acuerdo con ella.
—Espero que tu padre esté bien ahora. La última vez que escuché, su condición empeoró—. Papá mencionó.
Silvestre le dio un mordisco a las gambas y mis ojos no dejaron de mirarlo mientras su tenedor entraba en contacto con sus labios y la forma en que tragó hizo que mi garganta se secara en el proceso. ¿Por qué demonios es guapo? Me está poniendo muy nerviosa y tensa. No puedo calmar mi corazón de latir demasiado rápido.
—Mi padre está mejorando. Aun así, los médicos quieren comprobar si el medicamento funciona—, contesta amable y tranquilamente.
—Espero que tu papá se mejore pronto— agregó mamá y siguió comiendo. —Cariño, ¿estás bien? Estuviste mirando a Silvestre todo el tiempo. Podría derretirse.
Mi única ceja se alzó.
—¡No! ¡No, no le estaba mirando! —. Me defendí y empecé a meterme la pasta en la boca del todo.
Silvestre se volvió hacia mí con una sonrisa burlona en la cara.
—¿No sabes comer, muñeca? —. Por fin me habló, pero m*****a sea, su voz me hizo querer caer de rodillas y simplemente derretirme de lo sexy que es.
—Estoy bien. No te preocupes por mí—. Escondí mi cara de él y sólo empujé más pasta en mi boca y los masticó que acabo de darme cuenta de que es muy difícil de masticar.
Silvestre quitó sus ojos en mí y luego a su comida.
—Estos son deliciosos. ¿Los hiciste tú, Amalia? — Me preguntó.
¿Le gustó? Eso es una buena noticia, pero ¿por qué está tratando de ser amable, pero en realidad me odia.
Dudé en asentir y luego acepté.
—Sí. Gracias.
Entonces, de repente, el teléfono de mi madre suena haciendo que ella conteste.
—¿Hola? sí…En realidad estoy en casa, Alejandro—. Le dijo a la otra línea. Alejandro es su cliente por lo que sé. —Oh, claro...vale...— Luego terminó. —Lo siento, pero tengo que ocuparme de esto. — y mamá se fue, su comida aún no está terminada pero ya se levantó y se fue para dirigirse a su oficina.
Genial, ahora estoy sola con papá y Silvestre.
Silvestre y papá siguieron hablando y parece que realmente se llevan bien entre sí, mientras que yo sólo como en medio de ellos y me obligo a comer los alimentos, incluso si no puedo más.
Cuando me di cuenta de que todos habíamos terminado de comer, cogí una servilleta para limpiarme la boca y me levanté.
—¿Adónde vas? — preguntó papá.
—A dar una vuelta, papá—, le contesté.
—Buena idea. Recorrer la mansión con tu prometida, estrechar lazos y charlar un poco—. Papá sonrió ampliamente y luego se puso de pie también. —Voy a dejaros a los dos aquí porque voy a ver a tu madre arriba. Pásenla bien—. Nos dijo entonces como lo que hizo mamá, nos dejan colgados.
—Joder— murmuré pasándome la mano por el pelo.
—Vaya, la niña buena y noble acaba de maldecir—. Murmuró Silvestre detrás de mí.
Giro la cabeza hacia él y le veo limpiarse la boca también con la servilleta de la mesa antes de levantarse y mirarme con esos cálidos ojos marrones.
—Entonces, ¿damos una vuelta?
Entrecerré los ojos y empecé a caminar mientras sentía que me seguía por detrás. Abrí la puerta hacia el jardín y el olor a flores dulces contacto con mi nariz. También tenemos una piscina enorme en esta zona, así que me quedé de pie en el borde.
Y pienso que este es el momento de ir en serio con este hombre.
—¿Qué demonios te pasa?
—¿Eh?
—¿Qué estás tratando de mostrar a mis padres? ¿Que tú eres el bueno aquí y yo soy la mala persona? Pero chico, tú eres el que me insultó anoche en el restaurante y no voy a agachar la cabeza ante ti, ¿lo entiendes? Puede que les caigas bien a mis padres, pero a mí no—. Le aticé con fuerza cerca del pecho mientras mi voz se hacía más grave.
Silvestre se rió y apartó mi mano de él.
—No me gustas más que yo a ti seguro, muñeca—. Me dijo mirando hacia la piscina y cruzándose de brazos.
—¿Entonces por qué estás aquí? — Me puse la mano en la cintura y le miré con cara de perra.
—Porque tus padres me dijeron que estás lista para disculparte así que asumo que ahora vas a ser amable y aceptar tu error.
Oh este hombre apestoso.
—¿Estás intentando cabrearme, idiota? — Lo fulminé con la mirada.
Pero él sólo me miró y luego se alejó.
—Sólo te estás estresando, muñeca. No tengo ningún interés en casarme y menos contigo. Pero como sigues sin pedir perdón... entonces les diré a tus padres que no nos vamos a casar.
Mis ojos se abren de par en par y le agarro del brazo antes de que pudiera alejarse.
—Espera, espera, espera, chico. ¿Y qué les vas a decir? ¿La razón por la que no nos vamos a casar?
—Sencillo. No quieres casarte conmigo.
Fruncí el ceño.
—¿Qué? ¿Sólo yo no quiero casarme? Diles que tú también odias casarte conmigo.
—No es mi problema— murmuró y estaba a punto de marcharse. Y una m****a, ¡voy a aceptarlo! Mis padres seguramente se enfadarán conmigo si les dice eso. ¡Eso los decepcionará más!
—Joder, ¿qué intentas mejorar? Tú tampoco quieres casarte conmigo, ¿por qué no les dices que no queremos casarnos? Fin de la historia.
—No. — Está intentando ser duro, ¿eh?
—¿Entonces por qué?
—Porque te haré la vida imposible. Por eso— afirmó, inmediatamente sin pestañear mientras me miraba muy serio.
De repente me sentí nerviosa pero no dejé que se notara.
—¿Mi vida miserable? chico, mi vida ya es miserable.
—Bien. Porque nunca jamás me casaré con una marioneta como tú—. Luego se burló —Mírate, ni siquiera puedes decirles a tus padres que paren la boda porque no quieres decepcionarlos. Pobre muñeca, ni siquiera puedes hablarles con sinceridad. ¿Y si les digo ahora mismo que paren el plan? Que nos odiamos mucho y que Smith y Cruz ya no serán socios.
Dios, está jugando conmigo. Está tratando de probarme para ver si voy a rendirme, pero si realmente va a decirles a mis padres que detengan esta boda usando la razón de que no quiero casarme con él, entonces eso resultará en un caos. Mis padres seguramente estarán muy decepcionados y enfadados conmigo. No quiero ser la causa de su rivalidad o el fin de su amistad. Pero mi vida también depende de esto. Dios, ¡no sé qué hacer!
Silvestre se burló una vez más.
—Veo que eres realmente una chica débil, muñeca. Nunca jamás serás fuerte—. Me calentó haciendo que me tensara y de repente le di otra bofetada, pero esta vez más fuerte. ¡Ni siquiera me importa ya que está hablando m****a de nuevo! ¡No soy una chica débil!
—¡Que te jodan!
—¡Amalia Cruz!
Oh m****a.
Estoy jodida.
Poco a poco, me doy la vuelta y vi a mis padres de pie allí en shock, ya que fueron testigos de mí, maldiciendo e incluso cuando golpeé a Silvestre en la cara. Oh, esto es tan malo.
Hora de hacer las maletas, Amalia. Porque seguramente te echarán.
—Ésa era la única manera de que te dieras cuenta de tu idiotez en aquel momento. Lo rechazaste todo e incluso nos diste la espalda sólo por ese chico.—Entonces, ¿lo chantajeaste o algo así para que me dejara?Papá tragó saliva y evitó un contacto visual. —Nunca haría tal cosa.—Papá…—Dejarlo fue la decisión más sabía que tomaste, Talia. Y ahora mírate, dónde estás ahora. Exitosa. Poderosa y ahora sabes cómo funciona el mundo real—. Papá sermoneó. —Nos disteis la espalda cuando os enamorasteis y ¿qué os causó? Al final, volvisteis con nosotros y nos lo agradeceréis cuando os hayáis dado cuenta de lo mucho que os salvará el poder. No ese estúpido amor por el que has estado luchando.Antes de que pudiera terminar su discurso, las lágrimas ya caen por mis ojos. ¿Cómo puede ser tan cruel?¿Cómo puede pensar que el poder nos salvará?—No tienes corazón, papá. No puedo creer que esté oyendo esto de mi propio padre—. murmuré, mordiéndome el labio inferior para evitar gemir. Nate viene a mi
—Buenos días—. La sonrisa en su cara no se puede medir. —Todavía es temprano, deberías haber dormido más.Yo estaba transfiriendo el panqueque en el plato mientras luchaba contra el impulso de sonreír a cambio. Las mariposas en mi estómago se están volviendo locas y sólo quiero chillar. Realmente extrañaba momentos como este más que nada. —Hora del desayuno. Todavía tienes fiebre así que hoy no vayas a trabajar.Luis sonríe y se sienta en el taburete. —Sí, señora—. Juguetonamente pone acento del oeste e incluso agacha la cabeza. —Te agradezco que me cuidaras anoche, Talia. No sabía que aún te importara tanto.Puse los ojos en blanco y allí me sonrojé. —Sólo lo hago porque me siento culpable. Sólo te estoy devolviendo el favor cuando me trajiste a casa y te pusiste enferma por mi culpa. No te lo tomes en serio.—Qué vergüenza. Siempre me tomo todo en serio cuando se trata de ti—. Me guiñó un ojo y se levantó del taburete para acercarse a mí. —Me sorprende que hayas conseguido algo con
—Hola amigo— Bruno corre hacia su amo y se levanta para darle la bienvenida a casa. Luis lo acaricia antes de volverse hacia mí. —Hola, Talia.Mis ojos se entrecierran y rápidamente paso por delante de él y coloco el dorso de mi mano en su frente. Inmediatamente intenta quitarme la mano, pero demasiado tarde porque ya he notado lo caliente que está.Está ardiendo.—Estoy bien, Talia—. Actúa con frialdad a pesar de su sensación de pesadez y lucha por no mostrarme que se siente débil.El mismo Luis de siempre.Odia mostrarme lo enfermo que está, incluso si ya es obvio.Espera, ¿esto es de anoche? Nos empapamos por la lluvia y ni siquiera se cambió de ropa porque me la dio a mí.—Abre la puerta, Luis—. Le ordeno. Mierda. Todo es culpa mía por ser tan irresponsable.—Talia, estoy bien, ¿vale?—Sólo abre la puerta, Luis—. Le interrumpo antes de que mi autoculpabilidad se haga más evidente. Luis desbloquea rápidamente su unidad y Bruno corre dentro antes de seguir detrás de ellos. Él abre l
—Duerme ahora. No quiero hacerte nada si estás borracho. Nos quiero a los dos con la mente despejada cuando hagamos el amor una vez más—. Besó mi frente una y otra vez. Plantando uno luego alrededor de mi cara. —Mañana seguro que me gritas maldiciones por hacer esto.Me sentí sola al oír eso. —No lo creo—, salió como un susurro.—Lo harás, Gatita—. Luis susurró. —Un día, Talia. Te explicaré todo por qué terminamos así. Cuando llegue el momento adecuado. Te lo contaré todo y no me dejaré ni una sola cosa. Te quiero—. Susurró, besándome los párpados y me dejó helada por un momento.¿Acaba de...?—Sí, nunca he dejado de quererte, Talia. Pero antes tomé una decisión que te salvará a ti, pero no salvará nuestro matrimonio. Todo fue culpa mía—. Susurró antes de acariciarme el pelo y el tacto me adormeció en un instante.Quiero hacer más preguntas, pero ya no puedo.Ya me he dormido en el peor momento de la historia.Espera, ¿estoy oyendo bien? ¿O todo esto es efecto de mi borrachera?Tsk, l
—Una criatura tan encantadora está sola en un club. Hola, ¿cómo te llamas? —, habló un hombre a mi lado, pero no me molesté en mirarle y me limité a tragar mi bebida.—Vete a la mierda—. me burlé por tercera vez.Sí, era el tercer hombre que se me acercaba desde que me quedé aquí en el club y estos hombres están desesperados por llevarme a casa. Todos me preguntan si estoy sola o si quiero ir a casa con ellos. Esos hombres no son más que irritantes en mi vida. Estoy terminando mi palo y luego le diré a Nate que me iré a casa. Solo quiero salir de mi casa por un rato y ahora ya lo hice, así que ya terminé con la multitud.—¿Estás aquí sola? — oír esa voz es suficiente para que me recorran escalofríos por la espalda. Maldita sea, sólo el sonido de su voz me basta para saber quiénes somos en realidad.Luis aparece a mi lado mientras coloca un vaso sobre la barra y me mira con ojos.—No, he venido con alguien—. Eché el humo justo en su cara para irritarle.Luis avivó el terrible olor y se
Han pasado dos días desde la última vez que vi a Luis y por casualidad, no nos hemos visto todavía o nos hemos encontrado a la salida del apartamento. Planeo no ir más al gimnasio y obviamente evitarlo porque realmente no quiero verlo. Proponerle la idea de dejarlo es mi plan así que debo atenerme a mis palabras.En lugar de eso debería centrarme más en por qué estoy aquí realmente. Acabo de volver a casa de una reunión con un cliente en la que el senador me pidió un retrato de él y su familia en el acto. Me obligó a pintarlos y, en realidad, ya no me resulta tan difícil porque hice mucho de eso cuando empezaba a ser artista.En este momento, me dirijo de nuevo a casa porque tengo una llamada entrante de Valentín que parece estar realmente deseando verme y hablar conmigo.—Hola, Belle—, la brillante sonrisa de Valentín parpadea en la pantalla haciéndome sentir la misma emoción. —¿Cómo van las cosas por ahí?—Genial... acabo de llegar a casa de un cliente y ahora, voy a terminar un cua







