MasukCap. 22: Una llave.
Dos días después, el doctor Theron sentó a Lara y a Ritter frente a él.
Lara mirando fijamente a los ojos del médico y anticipando lo que era obvio afirmó:
—Entonces la única alternativa que tenemos es una hermano, ¿verdad.
El doctor asintió, mientras que Ritter rodó sus ojos a la mesa, pero ella se giró hacía él y en modo desafiante y con su mentón en alto y los ojos cristalizados aún le dijo alto y claro:
—Estoy dispuesta a hacer lo que sea por salvar la vida de mi hijo, Ritter, aunque ello implique que tenga que llenarme de hijos durante todo el tiempo en que Egmont necesite de las células de sus hermanos para vivir.
Las lágrimas de Lara rodaron mientras seguía mirando a Ritter.
El doctor quedó en silencio por un buen rato, Ritter tomó las manos de Lara y las apretó, ella se levantó y decidida se despidió saliendo apresurada par a buscar a su hijo que estaba en el jardín del hospital con la niñera.
Lara se recostó de la puerta, su corazón parecía detenerse al ver a su hijo columpiarse y reír en el parquecito. Se pegó a la pared y respiró profundo, sacó su teléfono y caminó a la calle.
—Emil, ¿Cómo has estado? —dijo, mientras su voz era apenas audible.
“Por fín, te he estado llamando, a ver ¿ya no quieren verme que no me respondes al teléfono?” Emil sonó molestó y hasta decepcionado.
—No digas eso, tengo unos contratiempos.
“Tú madre me contó lo del niño, también me dijo que un amigo te está ayudando”
—Emil voy a dejar el niño en la casa y quiero que nos veamos urgente.
“Vale, vente enseguida, nos vemos en el restaurante del hotel frente al laboratorio”
—Está bien…
Lara limpió sus ojos, mientras regresaba a donde estaba su hijo, pero en cuanto entró al jardín, un hombre vestido de negro también se volvió y la siguió con la mirada.
Pocos minutos después Ritter entró al jardín.
—¡Egmont! —llamó y este corrió a su encuentro, dejando a Lara atrás.
Pronto llegaron a casa, Lara le dio instrucciones a Aby sobre Egmont y se marchó. Ritter llamó más tarde a casa y le informaron que ella había salido.
«¿Dónde fue? La vi hablando por teléfono en el hospital… Creo que tengo que ponerle un guardaespaldas, eso me tendrá relativamente tranquilo», se dijo.
Lara se encontró con Emil en el restaurante, luego de caluroso abrazo el hombre le sacó la silla y se reclinó hacía ella.
—Cuéntame ¿quién es ese amigo que te llevó a su casa? —su sonrisa era apenas una mueca, pues no quería a nadie merodeando su presa.
—Emil, a ti no puedo ocultarte lo que está pasando ahora. En realidad él hombre del aeropuerto es el padre de Egmont.
—¿Qué dices?
—¡Eso Emil! —Lara bajó la mirada, sentía mucho por Emil, admiración, respeto, gran afecto y sobre todo un agradecimiento enorme por todo el amor y apoyo que él le ha brindado.
—¡Ah! —exclamó Emil, resoplando. Con los ojos achicados y el ceño fruncido—. ¡¿Así que no lo conocías?!
—¡Perdóname! No sabía qué hacer en ese momento, hacía años no lo veía y no esperé encontrármelo justo ahí, apenas bajando del avión.
—¿Es con él con quien te has ido? —preguntó Emil, su mirada afilada y lo ojos enrojecidos.
—Emil… —Lara parecía más bien ausente —las esperanza de vida de mi hijo se agotan —Emil se reclinó más y le tomó la mano…
—¿Por qué dices eso? ¿Qué necesitas, dímelo, haré lo que sea? ¿Es qué ese idiota no quiere danarle la médula a su hijo? ¿Tiene miedo social el maldito?
—No, no es eso, es que no es compatible para médula ósea. Y eso es el común en estos casos.
—Sí, el doctor lo dijo desde el principio… Pero ¿y él no tiene familiares?
—Tampoco resultaron compatibles, sólo hay una opción y es… Es un hermano, el condón umbilical, ya sabes…
Emil apretó los puños y golpeó la mesa…
—¡Maldita sea! Después de tanto, venir a buscar a ese desgraciado para nada, porque no puede ni siquiera hacer eso por la vida de su hijo.
Lara sobó su frente—: Emil, no tienes ni idea de cómo me siento, estoy devastada, no soy capaz de caminar un paso más hoy, quiero volver a ver los ojos de mi hijo y sentirme feliz de verlo, no quiero volver a sentir este dolor tan grande que siento cuando lo veo, porque sólo pienso en que quizás mañana no despierte y no pueda volver a verlo brillar y reír como lo hace ahora…
Lara no se pudo sostener más y cayó abrazada al hombre que tenía a su lado. Dejó caer sus lágrimas. Emil limpió sus ojos y secó sus mejillas con sus manos, dándole un sutil beso en la mejilla, consolándola.
—Tranquilízate, todo va a estar bien. Sabes que cuentas conmigo. Además no puedes ponerte así, Egmont te necesita fuerte y con tu hermosa sonrisa en los labios…
—Estas demacrada, ya verás que te vas a sentir mejor después de comer una suculenta sopa alemana y un jugo de remolachas único…
Emil llamó al mesero.
—Por favor mándame a elaborar una suculenta sopa de Santa Gertrudis, especial doble ración de patatas y un jugo de remolachas licuadas en propia agua.
Lara sonrió al verlo entusiasmado
—Ya verás cuando la pruebes, es la comida alemana para levantar el ánimo y las defensas al organismo… Ya verás bonita.
Emil apretó sus manos entre las de él.
Lara se comió un poco de la sopa y se sintió mejor con ello. Después de comer el mesero se acercó a ellos presuroso.
—Señores, aquí al frente se suscitó un problema con unos huéspedes del hotel, les pedimos que se retiren ahora mismo, sólo que tienen que salir por la otra salida, no por el restaurante sino por la salida del hotel, yo les llevaré el auto hasta allá.
Lara sonrió a Emil y sin más recogió su bolso mientras el mesero se dirigía a cerrar las puertas con llaves… Luego otro los condujo al ascensor que sube a los pisos del hotel desde la cocina…
Ellos iban conversando de lo más tranquilos, y entraron al mismo para bajar al garaje, pero repentinamente el ascensor no bajó sino que subió directo al piso 14 donde se apagó.
Tanto Lara como Emil se rieron…
—¿Está loco ese ascensor? —ambos se encogieron de hombros…
El botones negó y les dijo:
Tendrán que bajar por aquél, ese da a la planta baja pero del hotel. Este habrá que repararlo.
—Bueno, vamos —dijo Lara. El Botones los dejó caminar y luego sacó una llave con una tarjeta colgando de su bolsillo y corrió hasta ellos.
—¿Pueden hacerme un favor? Es que debo entregar esta llave en recepción y no me puedo mover hasta que arreglen el ascensor.
Lara estiró la mano y tomó la llave.
—No hay problema, vamos a pasar por ahí.
—Gracias dijo el chico y cerró la puerta del ascensor.
Al llegar abajo, Lara fue hasta la recepción y entregó la llave a la recepcionista quien dijo:
—Espero que regresen pronto… —Lara se volvió sonreída tropezando con el hombre que tenía detrás, alzó la y quedó pálida, congelada, borrándosele la sonrisa de los labios, sólo veía la mirada endiablada de Ritter que masculló apretándole la muñeca:
—¿Qué significa esto?
Cap. 114: El beso de los novios. El enorme jardín de la mansión de Derek Wolf estaba decorado de colores pasteles y un gran arco de rosas Blancas lo cubría. Había muchas piedrecitas en el largo camino desde la puerta del jardín hasta el aro de los novios. Un sacerdote estaba esperando mientras apretaba su libro de oraciones en sus manos y un colgante del rosario marcaba unas cuantas enseñanzas que daría el cura a los novios y los presentes ese día, soleado y maravilloso.Aby salió de la mano de su padre, un anciano abogado que se veía tan orgulloso de su hija y de todo lo que ella representaba… Se detuvieron en la entrada principal hasta oír el arrancar de la orquesta y los coros.Todos se pusieron de pié cuando sonaron los compases de un Ave María cantados por un coro de pequeñas y bellas niñas que entre risas y bromas lo cantaban acompasadas.La clínica estaba toda presente. Todos los compañeros de trabajo de los novios y los dueños de las clínicas Wolf estaban allí…El novi
Cap. 113: Un perdón no es suficiente.Derek esperaba en la sala de operaciones, mientras Mía y Ritter estaban en la sala de operaciones. El rostro de Derek estaba totalmente serio, de su boca nadie había oído que pronunciase alguna palabra desde que vio a Aby en aquel pozo de sangre…—Hijo —le dijo Zav sentándose a su lado y apretando su mano dentro de la de él—. Todo va a salir bien.Derek continuaba viendo al frente, a la nada.—A veces no sabemos con quien convivimos, y tu madre siempre ha sido manipuladora, pero jamás imagine que fuese capaz de hacer todas las cosas que te hizo para evitar que te unieras a esta muchacha.Derek resopló.—Mi madre aceptó a Adalia a mi lado, sólo porque con ella a mi lado yo obtendría la vice presidencia de las clínicas, de lo contrario no lo hubiese hecho. Ya luego con nació Berit ella sintió que tenía a alguien más en su vida.Zav sonrió.—Sí, ella pensó que tendría a alguien más a quien manipular, pero se encontró con una dura roca, es decir, Be
Cap. 112: ¡Paralítico!Derek salió de la habitación mientras su madre le seguía.—Madre ¿qué haces aquí? ¿Por qué no avisas que vendrás y llegas así sin avisar y sin tocar a la puerta de los demás… ¿Hasta cuando esta invasión a mi privacidad?—Derek, he venido porque quiero salvarte precisamente de ese francés. ¿O acaso estás interesado en ese francés?Derek soltó la carcajada.—Madre, te repito: ¡RESPETA MI PRIVACIDAD! Lo que yo haga con mi vida es mi asunto y tú no tienes nada que ver con ella. ¿Estamos?—No estamos, no me resigno a ver que tú, sólo por esa necesidad de cariño y de ser reconocido seas capaz de aceptar a ese hombre aquí…—Mamá tú viniste por qué quieres separarme de ese hombre o de todo lo que “ese hombre significa para mi”… ¡MALDICIÓN VETE! DÉJAME DECIDIR LO QUE QUIERO EN MI VIDA Y CON QUIEN! Derek le gritaba tan fuerte que Jérémie estaba muy nerviosa en la cocina caminando de un lado a otro, las mucamas estaban caminando también alrededor de las escaleras y los
Cap. 111: SituacionesDerek apretó la mano de ella cuando la sintió querer zafarse de su agarre, entonces ella chilló de dolor y él miró la mano que mantenía sostenida entre las de él para quedarse sorprendido al ver que el dedo meñique estaba toda la piel negra por una quemadura que había sufrido. Derek se quedó estupefacto al darse cuenta de que su amada Aby tenía una quemada igual a la que había sufrido, esa mañana, su chef Jérémie en la cocina, justo cuando preparaba las delicias que todos degustaban y halagaban por su exquisito sabor. En silencio simuló no haberse dado cuenta de nada, quería escuchar que le diría Aby con respecto a lo que tenía en ese preciso dedo.—Aby, ¿te pasa algo? ¿Te duele esta mano?Ella lo miró con dolor en sus ojos y a punto de llorar.—Es que me quemé este dedo cuando ayudaba a adornar las mesas de degustación, ya sabes que me gusta hacer eso.—Sí, ya veo. Pero es que eso lo tenía que hacer mi chef Jérémie y resulta que este se fue y ni siquiera t
Cap. 110: Doble compromiso.Después de 15 días de intenso trabajo entre las clínicas y la mansión de Ritter preparando los adornos y envolviendo los regalos y premios a entregar al personal, así que se hizo intenso el trabajo que tuvieron que hacer entre todos.Aquél día el rollizo chef llegó bien temprano a las clínicas, ya en las cocinas las ayudantes habían acondicionado con todos los ingredientes que el chef había pedido con antelación.Jérémie estaba ajetreado aquella mañana, mientras que Derek se movía angustiado y marcaba cada cinco minutos un número telefónico, sin embargo ese número parecía estar apagado.Derek entró al auditorio y Lara estaba siendo ayudada a colocar una tarima en el centro, los hombres movían cada cosa según las instruciciones de ella, Derek se le acercó y le preguntó.—Lara, ¿Has tenido noticias de Aby hoy?—Sí, ella está muy ocupada así que no podrá estar por estos lados…—¿Qué dices? ¿Y por qué no podrá estar por aquí? —Por qué ella estará hoy prepar
Cap. 109: Mi esposaSi Derek tenía dudas sobre luchar o no por volver a conseguir el amor de Aby, con este beso todo quedó muy claro. Él no la dejara ir esta vez.Aquella mañana Jérémie llegó muy temprano, estaba animado y conversador. La primera en notarlo fue Berit.—Hallo, Jérémie. Hoy estas contento. ¿Por qué?—Quizás y sólo quizás comparta contigo hoy algún secretito de cocina.—Entonces vendré directo a la cocina hoy. Por cierto Jérémie, la abuela se fue a su chalet, así que en cuanto regresé de clases podemos esta a nuestras anchas.—¿Te gustaría que traiga a Arón más tarde?—Sí —Berit abrió sus ojos enormemente y junto sus manos —. Soy muy feliz al poder compartir con mi… Amiguito Arón. Jérémie sonrió divertido y agregó:—Haré un postre que les guste a los dos.—Nos vemos Jérémie, estoy muy feliz hoy porque tú estad feliz y me traerás a mi niño Arón.***Derek aquella mañana se vistió en un traje de taller en beige todo con una camisa en dos tonalidades más oscuras, lo q







