مشاركة

Capítulo 5

مؤلف: Velvet
Cuando recuperé levemente la consciencia, sentí que alguien me levantaba… y, un par de segundos más tarde, me encontré en los brazos de Cassian.

—Suéltame —mi voz salió débil, pero firme.

—No te pongas difícil —repuso Cassian con un tono que no admitía discusión.

No me dio ni oportunidad de resistirme, ya que, en un simple parpadeo, me metió al auto.

El aire caliente del calefactor me golpeó de lleno y, poco a poco, le fue arrancando la frialdad a mi cuerpo.

Cassian tomó una toalla seca y me frotó el cabello y la ropa empapada con movimientos rápidos, casi bruscos, antes de arrancar.

Cuando volvimos a bajar, me di cuenta de que me había llevado a un departamento en el centro. Y, dado que ya no me quedaban fuerzas para pelear, lo dejé que me cambiara, me limpiara las heridas y me pusiera pomada, antes de cubrirlas.

Nunca imaginé que en esta vida Cassian y yo compartiríamos, aunque fuera, una sola hora de paz.

Mientras yo estaba aturdida, apenas despierta, él me miró… y me cubrió la mano con la suya, con una suavidad que no le conocía. Sin embargo, este gesto duró una milésima de segundo, ya que, justo en ese instante, sonó el timbre.

Rápidamente, Cassian se levantó y fue a abrir.

Afuera estaba Demi, pálida, envuelta en capas de gasa.

—Don… —dijo en cuanto lo vio, con los ojos anegados en lágrimas; la voz le tembló justo como debía—. Mi hermana sufrió tanto… estaba muy preocupada. Aunque me empujó por las escaleras, al final seguimos siendo hermanas… No pude descansar hasta venir casa buscarla para llevarla a casa.

Me apoyé en la pared y caminé hacia la puerta, paso a paso, desde donde la miré como hielo puro.

—Demi, si vuelves a hacer este show asqueroso enfrente de mí, te juro que vuelvo a tomar el compromiso yo misma.

Demi se quedó callada al instante, y el miedo surcó su rostro como una estrella fugaz.

El rostro de Cassian se oscureció; y la ira brotó de él: filosa, sin freno.

—¿Por qué eres tan venenosa? Demi es generosa, no te culpa, incluso vino a llevarte a casa. ¿Así tratas a tu hermana?

Demi se acercó, tirando suavemente de la manga a Cassian, con una actitud frágil y dulce.

—No pasa nada… con tal de que ella quiera volver conmigo.

Cassian asintió.

—Vete con ella. La boda es mañana. Yo iré por ti.

—No —la palabra me salió arrancada, instintiva—. Ella me va a matar.

Cassian me miró como si no pudiera creerlo, como si no entendiera por qué yo podía pensar tan mal de mi propia familia, y, acto seguido, extendió la mano hacia mi muñeca.

Yo me eché para atrás por reflejo—

Cassian se tambaleó, perdió el equilibrio y chocó contra el mueble de la entrada, haciendo que el termo de arriba se volcara y se estrellara contra el piso con un crujido, mientras ¡el agua hirviendo salpicaba hacia todos lados!

En ese segundo, Cassian reaccionó por puro instinto y, rápidamente, se lanzó hacia Demi, cubriéndola con su cuerpo y recibiendo la mayor parte del agua ardiente en su espalda.

Un segundo más tarde, un guardaespaldas se abalanzó sobre mí y me pateó con fuerza, lanzándome contra la esquina. La vista se me nubló, y, con un pitido agudo en mis oídos

—¡Aria Vale! —gritó, rompiendo en sollozos y chillidos, completamente histérica—. ¡Eres malvada, siempre lo has sido! ¡Una bruja pelirroja! ¡Un demonio! ¡Mira lo que le hiciste a Cassian!

—¡Que alguien le dispare de una vez!

—¡Basta! Déjenla —jadeó Cassian, aguantando el dolor—. La boda de mañana… sigue según lo planeado.

Me tambaleé hacia la puerta, y Demi no tardó en ir tras de mí.

¡SMACK!

Una bofetada brutal me cruzó la cara.

—¡Aléjate de Cassian! ¡Para siempre! ¡Si vuelves a aparecer, te voy a quitar la vida en nombre del futuro de la familia Vercetti y su futura señora! De ahora en adelante, yo me encargaré de él. Desaparece… ¡ya!

Salí a la nieve. Y, al alzar la vista, vi a Cassian y a Demi recortados en la ventana del departamento.

Ese fue el momento más claro de mi vida: desesperación … y libertad absoluta.

Al amanecer, mi celular se iluminó, cuando por fin apareció el mensaje que había estado esperando: mi visa había sido aprobada y los cincuenta millones ya habían llegado.

Sin pensarlo ni un segundo más, tomé la maleta que había preparado desde hacía tiempo, me puse una gorra, me bajé la visera… y, acto seguido, me coloqué la mascarilla.

Cuando abrí la puerta, toda la familia estaba ocupada despidiendo a Demi, por lo que nadie se fijó en mí.

Arrastré la maleta por las escaleras, crucé el patio y, sin que nadie me detuviera, salí por el portón.

Una vez en la calle, paré un taxi, al que me monté rápidamente. Sin embargo, justo cuando el motor arrancó, el Rolls-Royce de Cassian dobló la esquina y se detuvo con lentitud frente a la casa.

Un segundo después, él bajó con un ramo de rosas rojas. Alto, elegante… y sumamente guapo en una forma fría…

Antes, esa sola imagen me había mantenido enamorada de él durante años. En cambio, ahora, me limité a observar la escena con el corazón tan calmo como el agua de un estanque.

Capas de velo cubrían por completo el rostro de Demi.

Cassian se acercó, tomó la mano de la novia… y en sus pude ver ternura, calma, devoción.

«Cassian. Cassian…Un heredero disciplinado como tú siempre estuvo destinado a una dama suave, obediente, bien criada… Si hoy levantaras el velo y descubrieras que cambiaron a la novia…probablemente estarás todavía más feliz.

—Señorita, ¿a dónde vamos? —preguntó el taxista en ese momento, sacándome de mis pensamientos.

Yo sonreí, al ver como Cassian caminaba hacia el honor de su familia, mientras yo me dirigía rumbo a mi ciudad de libertad.

«Al final, cada quien toma su camino.»
استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق

أحدث فصل

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 11

    El humo se enroscaba en la noche cuando Lorenzo dio un paso al frente, con un puro a medio fumar colgándole de los labios.Silbó bajito, divertido.—Mira nada más… yo haciendo trabajo de mafia de verdad.Cassian sacó su pistola y la apuntó directo a Lorenzo.—¿Te atreves a acercarte a ella sin mi permiso?Yo me planté de inmediato delante de Lorenzo, cubriéndolo con mi cuerpo.—¡Si alguna vez me amaste, déjame irme con él!Cassian se quedó inmóvil; en su mirada chocaban la incredulidad y esa inevitabilidad que ya se le venía encima.—Siempre me desafías, Aria —murmuró.Qué ironía: el hombre que una vez de un club como si yo fuera un trofeo… ahora veía a otro hombre hacer lo mismo.—Sí —dije, con la voz firme—. Somos fuego y hielo, Cassian. Dos mundos que nunca van a chocar sin destruirse. Te negaste a revisar las cámaras, a confirmar nada conmigo… ¡me obligaste a pedirle perdón a la mujer que humilló a mi madre! ¡Mi desgracia… ese es tu epitafio! Y cuando te vi salvar a Demi del agua h

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 10

    Cassian estiró la mano y me agarró de golpe, y cuando habló su voz salió baja, áspera, temblándole con una desesperación que ya no era capaz de ocultar. —Aria, vuelve a casa conmigo. Te lo prometo: no más reglas. No más restricciones. No más arrastrarte a confesarte. No voy a volverte a lastimar. Voy a cambiar. Puedo cambiarlo todo.Me zafé con calma.—Cassian, tus promesas nunca han valido nada.Se le tensó la mandíbula, y me volvió a sujetar de la muñeca.—Aria. No hagas esto.Y entonces… otra mano me rodeó la cintura, antes de jalarme contra su pecho, y, cuando habló, la voz sonó perezosa, cargada de burla.—Vercetti, ¿no eras tú el que siempre predicaba autocontrol? ¿Conducta de caballero? Agarrar a una mujer así… no te luce, ¿eh?Cassian se quedó helado. Miró la mano de Lorenzo en mi cintura y la naturalidad con la que me recargué en él, cómo mi cuerpo encajaba contra el suyo como si yo siempre hubiera pertenecido allí.—¿Te atreves a tocarla?Lorenzo sonrió, provocador hasta la

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 9

    Después del festival, me fui directo al casino.La noche se estiraba como tinta sobre el cielo, y el casino brillaba con un dorado hipnótico: un laberinto tejido con dinero, deseo y ambición. Los dados repiqueteaban, el aire alrededor de las mesas de blackjack se tragaba respiraciones como si pudiera tragarse almas, y el choque de fichas sonaba como un tambor de muerte, tenue pero omnipresente.En una mesa enorme de bacará, la gente se apretujaba más que en cualquier otra parte.Yo llevaba un vestido de terciopelo negro, con una abertura hasta la cintura. Las luces me marcaban cada curva, atrayendo miradas como polillas a la llama.Otra ronda de cartas. Apoyé la barbilla en la palma, tamborileé la mesa con los dedos, medio dormida… ni siquiera me molesté en mirar las cartas de abajo.El crupier tragó saliva y su voz tembló al anunciar:—Gana la jugadora.Una montaña de fichas se deslizó hacia mí, mientras un murmullo corría como la pólvora.—Ganó siete manos seguidas.—Esta… no es una

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 8

    Cassian ni siquiera se puso abrigo. Bajó como una tormenta por la escalera de mármol, la mandíbula apretada, los ojos inyectados en sangre tras una noche sin dormir. Afuera, su auto ya lo esperaba, listo para llevarlo directo al aeródromo privado de los Vercetti.Se metió de golpe en el asiento trasero y, justo cuando el coche iba a arrancar, Demi se lanzó frente a él, con las manos pegadas al cofre y el rímel chorreándole por las mejillas.—¡Don, por favor! —sollozó, con la voz quebrada—. Llevo días esperando. Solo… solo deje de lastimar a la familia Vale. No nos castigue más…La ventanilla bajó y a Demi se le cortó el aliento; por primera vez en días, una chispa de esperanza se encendió en sus ojos.—Don… —susurró, forzando una sonrisa temblorosa—. Ya recapacitó, ¿verdad? Yo puedo hablar con mi hermana. Puedo traerla de vuelta a…Pero él ni siquiera la miró y, cuando habló, su voz fue como una hoja afilada arrastrándose lentamente por el acero:—Pásale por encima.El chofer no dudó

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 7

    El asistente avanzó a toda prisa, sin aliento.—¡Don! Nuestros hombres vieron a la señorita Aria en el aeropuerto, abordando un avión. ¡Hasta le tomaron una foto!Cassian le arrancó el teléfono, miró la pantalla una sola vez… y lo estrelló con furia contra el piso de mármol.Tenía los ojos enrojecidos, salvajes, y, cuando habló, cada sílaba raspó como hueso contra hueso:—Cierren todas las rutas de salida. Ahora. Aire, tierra, mar… todo. Quiero manifiestos de vuelos, registros fronterizos, cámaras de seguridad… ya. No me importa si tienen que barrer el planeta entero. Tráiganmela.La cara de Demi se puso blanca, casi como una postal fantasmagórica, y su padre se quedó petrificado, como presa bajo la sombra de un depredador.—D-Don, p-por favor… —tartamudeó—. N-no fue nuestra culpa. Aria se negó a casarse con usted… insistió en firmar el contrato con el nombre de Demi. No nos dejó opción. Demi es obediente, gentil… una dama perfecta. ¡Es muchísimo mejor pareja para usted!Cassian giró l

  • Caminos separados por los que luché   Capítulo 6

    La boda del siglo de los Vercetti se desarrolló exactamente como la tradición lo exigía. Una catedral reventando de luz filtrada por vitrales. Todos los nombres influyentes de la ciudad, reunidos bajo el mismo techo.—Son la pareja perfecta —susurraban los invitados, deslumbrados.Alto. Impecable. Un hombre tallado para una dinastía. Cassian estaba al final del pasillo, la expresión esculpida en mármol, la mirada fija en la novia velada que lo esperaba.Y ese día… algo en él se aflojó. Porque la novia estaba ahí: perfectamente quieta, perfectamente obediente. Nada de rebeldía. Nada de lengua afilada. Nada de caos estilo Aria.«Por fin», pensó, «aprendió disciplina».Por fin, la habían moldeado en lo que una Donna Vercetti debía ser.Ya estaba planeándole la vida entera: cómo la iba a esculpir a su gusto, cómo iba a pulir cada borde áspero que ella se hubiera atrevido a mostrar…La ceremonia empezó, y él pudo sentir el leve temblor a su lado. Por primera vez, su voz se suavizó, cuando

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status