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23. Modales

Author: Anne Mon
last update publish date: 2024-03-27 04:41:36
—Perdón, pero no soy un animalito al que pueden mangonear a su antojo, su majestad —las palabras salieron disparadas de la boca de Anastasia.

La reina abrió los ojos con espanto y comenzó a abanicarse con la mano delante de su rostro.

—¡Por Dios, qué insolencia la de esta mujer! Es por eso que te digo que le enseñes modales —volvió a dirigirse a su hijo, como si Anastasia no estuviera presente.

—Madre —pronunció el príncipe, rara vez la llamaba de ese modo. —No es culpa de Anastasia haber reci
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    La conversación con Mara y Lisa se había intensificado, y Anastasia, mientras hablaba de sus miedos y decepciones, comenzó a recoger sus pocas pertenencias. Las palabras de sus amigas eran reconfortantes, pero no podían apagar la sensación de vacío y traición que latía en su pecho. Sabía que quedarse en el palacio era seguir bajo la sombra de la incertidumbre. Desde hacía tiempo había notado que las miradas de algunos empleados, antes llenas de respeto, ahora parecían juzgarla en silencio.Lisa, con un semblante decidido, la observaba en silencio. Sin embargo, Mara, visiblemente preocupada, intentó detenerla.—Anastasia, por favor, piénsalo mejor. No puedes marcharte así, sin hablar con él, sin aclarar lo que realmente está pasando. Tal vez todo esto sea un malentendido, tal vez solo necesitas darle tiempo. —Su voz era suave, tratando de hacerle entrar en razón.Anastasia se detuvo, con la mano en la puerta de su armario, mirando la única prenda sencilla que consideraba propia: un v

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    Rhys se marchó sin decir una palabra más. Su figura se desvaneció en el pasillo, dejando tras de sí una estela de tensión y promesas no cumplidas. Gisal y Jeston permanecieron en la habitación, contemplando el desastre que habían creado y sintiendo la urgencia de idear un nuevo plan.—No podemos dejar esto así —dijo Gisal, su voz temblorosa—. Nos estamos quedando sin opciones, Jeston. Si Rhys consigue esas pruebas, estamos perdidos.Jeston y Gisal habían urdido un plan tan bien ejecutado que cualquier defensa parecería una excusa débil. Sin embargo, aun así sentían que su plan por el que habían trabajado durante un tiempo, peligrara y todo terminará acabado para los hermanos.—Si tú no quieres hacerte un estudio, él no puede obligarte —respondió Jeston, frunciendo el ceño mientras se paseaba de un lado a otro—. Pero sí necesitamos algo más contundente. Algo que lo deje sin ninguna posibilidad de defenderse. Tenemos que ser más astutos.Gisal se mordió el labio, pensando rápidamente. L

  • Casada con el futuro rey de Gales   93. Le des su lugar

    Gisal vaciló un instante. Jeston, sin embargo, mantuvo su posición, aunque era evidente que la mención de pruebas tangibles había sembrado una duda en su mente, pues tenían miedo de que Rhys cumpliera su amenaza y quedara como una loca mentirosa.—Ahora si recuerdas a tu esposa —soltó una risa amarga Gisal. —Cuando estuviste conmigo, ni pensaste en ella, solo éramos tú y yo.—¡Suficiente! —grito el príncipe, tomándose el pelo con ambas manos y dando pasos cortos en círculos en su espacio. Volvió su mirada a su prima. —Deja de mentir, tú y yo no tuvimos nada, díselo a tu hermano —señaló furioso.El príncipe se detuvo abruptamente, respirando con dificultad mientras la ira lo consumía. Su mirada atravesaba a Gisal, quien mantenía su expresión de falsa vulnerabilidad. Jeston observaba la escena con una mezcla de triunfo y cautela, consciente de que su plan podría desmoronarse en cualquier momento si Rhys lograba presentar pruebas contundentes.—Rhys, por favor —dijo Gisal, con un tono qu

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