INICIAR SESIÓNÉrika Camel
Envuelta en los brazos de Derek, los miedos parecen adormecerse, y los minutos transcurren como en cámara lenta. Me mantengo sosegada, aunque no por voluntad propia. Delegue en él el timón de la nave, confió en sus cualidades de piloto. Él tratara de protegernos de todo, sé que eso hará. No me puede decepcionar otra vez, no de que me admitió que me amaba d ese modo tan romántico.
El trayecto de la ambulancia a la clínica se me hace eterno, he perdido poco a poco la noción del tiempo, es como si los segundos se hubiesen distorsionado en el espacio.
Me proporcionaron un medicamento para detener el aborto espontáneo, pero aún así estoy aterrada. El paramédico sugirió que me calmara, y como no fui capaz de conseguirlo, me doparon con un calmante introvenoso.
Así que no duermo, mas si estoy como en un limbo donde el dolor emocional ha menguado, pero no desaparecido. Estoy cian siente pero no reacciono, ya no lloro, más bien parezco una puta estatua.
El ruido de la sirena de la ambulancia me da pavor, no se que haría si no lo tuviera a él, a mi Alemán conmigo hoy.
No se porque motivo había llegado a casa, o porque apareció tan rapido después de que prácticamente lo eché ayer en la tarde, pero la verdad es que lo necesitaba más que nunca. No podría imaginar este duro episodio de mi vida sin su presencia.
Necesitaba su fuerza, su entrega y su devoción. El vacío que me deja en mi alma cuando no está cerca es difícil que alguien lo logre llenar. No me importa de qué excusa se valió para aparecer, pero aprecio más que nada en el mundo que esté aquí conmigo, con nosotros.
Dormitó un poco y no se que tiempo pasa en este estado. Derek no me suelta, ni se relaja, tiene la mandíbula apretada y una vena late en su sien. Esta muerto de preocupación y eso se evidencia en su rostro desencajado. Quien no lo conozca pensaría que está molesto, pero no… solo angustia es lo qué hay en su rostro. La primera vez que lo vi… por moría por conocerlo, y ahora que he logrado algo mi objetivo, estoy segura que valió cada segundo de mi tiempo invertido en él. Suspiro nerviosa y él me abraza con más fuerza. Me relajo otra vez en sus brazos y espero entre dormida y despierta.
Finalmente llegamos al hospital y rápidamente se abren las puertas dobles de la ambulancia. La lluvia a empezado a caer nuevamente y el viento arrecia. Respiro profundo porque me da pavor pensar que después de esta tormenta que se avecina no haya sol… a pesar de que Derek prometió que si… que todo estaría bien. Lo triste es que comprendo que él no es Dios, y aunque yo esté en estado de negación, y no quiera escuchar que es probable que ya no esté embarazada y que ya haya perdido a mi bebé… solo me interesa aferrarme a su “Todo estará bien”. «Él lo prometió».
Solo quiero entrar a este edificio y cuando me toque salir hacerlo con la seguridad de que todo está bien y que llevo en mi vientre a mi mini Alemán.
Los paramédicos bajan en la camilla a velocidad récord y Derek me toma de la mano. Entramos de una vez en la sala de urgencia y por primera vez en la vida experimento lo que se siente al protagonizar esa escena que aparecía tanto en Anatomía de Grey… Si, esa escena en que el paciente acostado en la camilla solo ve pasar a velocidad las luces blancas en el techo mientras que lo mueven por los largos e impersonales pasillos de los hospitales.
¿Qué m****a fue lo que me inyectaron que ya ando pensando estupideces? En cualquier momento veré elefantes rosados en smokings volando, si sigo así.
Aparece una doctora con cubrebocas puesto y un gorro quirúrgico. Tiene bonitos ojos… no más bonitos que los de mi Alemán que me mira desde el otro lado de la camilla. La doctora se hace cargo del rumbo que tomaré a partir de ahora. Estoy en estado de dotal soñolencia y me cuesta demasiado abrir los ojos. Pestañeo haciendo un esfuerzo sobrehumano y mi Alemán sigue a mi lado, es lo único que me importa.
—Soy Alejandra Zambrano, Érika. Necesito que que no te duermas. Lucha y quédate despierta al menso unís minutos más.
Su voz suena como cuando el eco atraviesa un túnel. Pestañeo de nuevo tratando de mantenerme despierta, pero el sueño me gama la batalla. Pestañeó otra vez y es Derek quien me habla.
—No te duermas Érika, falta poco… aguanta… resiste un poco más. Eres la mujer más fuerte e intrépida que conozco. Aunque si me preguntas esto después lo negaré… mujer temeraria.
Le doy una sonrisa ladeada, y creo que involuntaria ya que no soy dueña de mis sentidos por el momento.
La doctora regaña al paramédicos por el sedante que me administraron, y Derek me insiste para m que lo mire y me concentre en él, en su rostro Perfecto de Dios nórdico. Es lo último que recuerdo antes de caer dormida en un profundo sueño.
Derek Mayer
Entramos en un salón donde se encuentra una máquina de realizar ecografías, la doctora es rápida y rodea la camilla con el receptor de imagen. Descubre el abdomen de Érika, y aplica un gel verdoso y transparente regándolo con una paleta de madera por el area.
Érika tiene una leve reacción mas aún no despierta, y creo que es mejor así. No creo que pasaría si descubrimos juntos que no hay latidos del pequeño corazón que tanto ansiamos escuchar.
La doctora enciende el equipo y comienza a pasar el receptor por el vientre de Érika. La imagen es totalmente abstracta para mi y no se escucha nada. Ni un leve sonido intestinal de Érika. Nada.
Continuó mirando a la pantalla y no entiendo un demonio. Sé que esto no está bien, porque el corazón del bebé debería estar retumbando como tambor de feria infantil de un domingo de verano.
¡Nada! Me cubro con ambas manos el rostro y me apoyo a la pared sintiéndome como la m****a. La frustración y el dolor me inundan y me sobrepasan. La vida es una m****a injusta y esto no debió ocurrir. No debimos pasar por esto, esto no tenía que tocarnos a nosotros.
¿Como m****a enfrentaré a Érika ahora?. Me ahogo en los lamentos y me culpo por enviarla a prision. Si no me hubiera comportado como el más energúmeno, irracional y rencoroso nada de esto estuviera pasando.
¡Todo es mi m*****a culpa!. Golpeó con el puño cerrado la pared ardiendo de la ira mezclada con el dolor emocional más intenso que he experimentado jamás.
Bump bump bump bump….
El sonido inunda la habitación de la consulta y siento que se me aflojan las piernas del inmenso alivio que siento.
— Con las prisas de ver qué ocurría me olvidé de usted por completo — explica y niega con la cabeza.— Disculpe, no me di cuenta que no entendía la imagen y no le había ecualizado el sonido del equipo.
—¿Ese que suena así es mi bebé?— inqueri pasando saliva y probando el sabor de las lagrimas de alivio y felicidad que estaba derramando. La doctora Zambrano hizo un gesto afirmativo con la cabeza y tocó un pinto en la pantalla.
—Si, es su corazón… y esta es su cabecita.
—Nunca vi a un bebé tan lindo— murmuré de verdad emocionado, aunque no entendí ni un carajo de la imagen en blanco y negro que me mostraba… solo sabia que ese bebé se ganaría el mundo conmigo por seguir en el lugar donde le supliqué que aguardara por su momento.
— Es una beba— comentó y me tuve que dejar caer en una silla cercana. Eran demasiadas impresiones, demasiada emoción. El mundo en la garganta seguía allí en su sitio y me impedía tragar, o hablar.
—¿Y está bien? Verdad que si? — casi obligó a la doctora a decirme que si… que estaba bien todo con mi hija.
— Podría estar mejor— comentó ella. — Las pérdidas son frecuentes en el primer trimestre. Cuando digo perdidas me refiero al sangramiento, o bueno… no a este, este fue bastante grande— acotó— Érika tiene que esté tranquila, y feliz en medida de lo posible. Además hasta que no alcance las veinte semanas le recetaré reposo absoluto y una alimentación balanceada.
— ¿Este episodio puede repetirse?— insistí aterrado.
—Si su esposa cumple al pie de la letra mis indicaciones, e intenta estar tranquila y feliz, pues todo irá bien.
Si me permite necesito revisar el cervix de Érika, debo cerciorarme de que efectivamente todo este correcto o tomar medidas correctivas si existe algún problema.
— ¿La revisará dormida? —pregunté sorprendido.
La doctora negó con la cabeza y soltó una carcajada.
— No. No puedo hacer la revision si Érika no está consciente y de acuerdo, por eso le pedí que no se durmiera. Por ahora esperaremos, las imágenes de la matriz y la placenta están correctas, solo quiero revisar por rutina. La pasaré a una habitación hasta que se despierte, y entonces si la revisaré. Ahora vendrá una enfermera para guiarla, más bien guíselos a una habitación para que descanse más cómoda y por supuesto usted puede hacerle compañía hasta que se despabile.
Este es el momento justo para agradecerle a cielo la dicha y la bendición que pone en mi. Aún no me podía creer que el bebé estuviera avivó.
«La nena...» me corrijo. «Mi nena» «La nena de papá ».Tan pronto la doctora salió de la habitación caminé hacia la camilla donde continuaba durmiendo Érika y le besé la frente, las mejillas, los labios. Ella sonrió dormida, quizás ya sabia que todo estaba bien con nuestra hija, con pequeña gran guerrera.
Por un momento pensé que rosa estaba perdido, cuando el silencio inmundo la habitación pensé lo peor. No me perdono la falta de fe que mostré. Un diminuto corazón latiendo como loco hoy me demostró que nada es más importante que el amor, el amor a los hijos, a tu pareja... el amor en todas sus manifestaciones. Cuando sentí el bump bump repicar en toda la sala de ecografías me regreso la esperanza y el alma al cuerpo.Este es sin duda uno de los momentos más felices de mi vida, a pesar de estar Érika dormida.
A partir de ahora ambos tendremos que ser más cuidadosos, se acabaron las peleas, los besos robados a la fuerza y los sin sentidos... a partir de ahora me mantendré enfocado en una sola cosa.., en mi familia: en mi mujer y en mi hija.La enfermera llega a buscarnos, seguida de un camillero que nos ayuda a trasladar a mi amada hasta el sexto piso. Suavemente te ayudo a acomodarla en la pulcra e inmaculada cama y espero pacientemente que ella despierte.
Un toque a la puerta me sobresalta y aparece Julie todo despeinada, y con rostro de preocupación aún.
—¿Fue aborto?—inquiere preguntando directamente la peor de las posibilidades que podían ocurrir hoy. Niego con la cabeza y ella suelta el aire que estuvo conteniendo y entra tam aliviada como me sentí yo cuando escuché los latidos del corazóncito de mi pequeña.
—Fue una falsa alarma, pero tendrá que cuidarla mucho...
—Siemore cuidamos a Érika... — soltó sin pensar y guardo silencio de pronto.
—¿No me digas que es una niña?— me interroga y hago un gesto afirmativo con la cabeza.
—Es una nena, que si sabe levantar pasiones— respondo en tono jocoso y sonriendo de oreja a oreja. — En eso salió a di madre.
Julie estalla en carcajadas. Y se voltea cuando entra Alejandro Camel y se queda un poco más tranquilo cuando ve que Érika duerme.
—Es otra niña papá— informa Julie al padre de Érika y este me mira con expresión seria.
— Tendrás que sacar tu lado más Alemán, Derek— me comenta con igual seriedad — y poner mano dura. — Me muestra una sonrisa y continúa con tono jocoso— Ya que quedó comprobado que yo no fui a capaz de disciplinar a mis niñas... espero que tú si lo logres con las tuyas .
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







