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RENACER FELIZ

Autor: Anne Zamora
last update Fecha de publicación: 2022-06-25 13:01:25

Érika Camel

Despertar y encontrar al dios divino Derek Mayer a mi lado fue excepcional.

Me calmo el alma sentirlo tan cerca de mi,  su presencia otra vez me llenaba de energía positiva, su cercanía  en unión con  la excelente noticia de que el bebé estaba seguro y calentito en mi vientre me emociono al punto de casi saltarme las lágrimas de los ojos. Logré contenerme, pero no pude evitar que se notaran acuosos.

Derek sin duda se dio cuenta, pero s ecu tuvo de hacer algún comentario al respecto.

Ame ver a mi Alemán aquí, a mi lado, como debió estar desde que nos conocimos. ¡Ahh! ¡Eso si! … lo idolatre e incluso lo adore mucho más cuando supe que había golpeado en la jeta al incordio baboso de Webor. ¿quien se creía ese estúpido para faltarme el respeto bajo mi propio techo y  para  presentarse de ese modo hostil y grosero  a incordiar en casa?. Papá no se ensuciaría las manos… ah pero a Derek no le quedo grande sacarlo de un  solo coscorrón en el hocico.

Al fin cada rey toma si trono y cada payaso regresa a su circo … cómo dice el viejo refrán.

No sé cómo estuve tan ciega todo este tiempo, como pude desperdiciar tanto tiempo en mi vida con el hombre equivocado, solo esperaba que esta vez si estuviera en brazos del indicado.

«Que más podía pedirle a mi vida». Estaba agradecida como nunca con  Dios, las once mil Santas Virgenes, los dioses egipcios, Ra e Isis; los dioses Romanos, los Griegos, con Odin y los dioses nórdicos y con todo los santos sincretizados del panteón yoruba. A todos le debía la vida de mi bebé, así que  para este momento creía en todos.

La doctora Zambrano me informo cómo llevaríamos a cabo el procedimiento para revisarme y Derek me ayudo a acomodarme en un sillón de ruedas que una enfermedad trajo hacia la habitación para llevarme hasta el cuarto de reconocimiento.

—Te esperaré Justo aquí—expreso en el pasillo junto a la puerta indicada por la placa de la señalética. Se inclinó despacio y posó un suave beso en mis labios. Un beso de miel, un beso distinto a los que me había dado anteriormente, ese beso no fue vehemente ni desesperado por las ansias de pasar a algo más. Ese sencillo beso me prometio  tanta ternura que quede un poco desencajada.  Era cierto que me amaba tanto como decía?

No me pasó desapercibida la mirada que le echo la doctora a la belleza masculina y andante que se carga el  padre de mi hijo. No quería amargarme con ese pequeño e insignificante detalle, pero creo que eso será un problema en el futuro si ella no contiene sus miradas lascivas y lujuriosas a mi mercancía. Casi lo desnuda con la vista, y eso que no sospecha la superpolla que vive en esa bragueta. Ese bendito  Alemán es mío. Mío y de nadie más … yo lo vi primero.

Casi termino presa en un reclusorio para que venga la doctora fresca como una Lechuga a vacilar lo que me costó tanto esfuerzo cazar.

Literal lo de la cacería… porque el camaleón es un hombre difícil de enamorar realmente.

No quiero creer que las hormonas locas  despierten a la fiera tóxica y celosa que llevo dentro.

La revisión fue verdaderamente rápida. La doctora concentrada y en silencio solo me hacían temer. Contuve el aliento hasta que retiró el frío e incómodo  instrumental ginecológico. Odiaba esos malditos aparatos… parecían instrumentos de tortura medieval. No importa allá edad que  tuviera, ni la aveces que me hubiese  hecho revisar por un facultativo entendido en la  materia siempre le tendría pavor a estos exámenes a pesar de saber su importancia para la salud.

—Todo está bien por aquí Érika— comentó la doctora mientras que se retiraba los guantes y se dirigía a un lavabo empotrado en la pared para higienizarse las manos y cercarla con una toalla de papel.

—Entonces la sangre… —intente decir y ella me interrumpió.

—Tal y como le expliqué a tu esposo en el primer trimestre los sangramiento a pueden ocurrir. No es lo normal pero pueden ocurrir sin afectar la salud del feto, ni de la madre.

Me mordí la lengua para no decir que Derek no era mi esposo, aunque me parecía extraño e incómodo de escuchar lo que talvez no ocurriría nunca no la sacaría de su error,  ante ella no admitiría que no había un lazo verdadero fuerte entre nosotros. Ni loca le haría saber a  ella que tenía la más mínima oportunidad con mi CEO favorito del mundo mundial.

Salí de nuevo en pasillo, después que la enfermera de turno me ayudar despacio a acomodarme en la silla de rueda.

Al salir al pasillo vi a Derek de pie, apoyado en la pared y con la bisara perdida.

Se veía tan guapo, tan imponente. El negro sin dudas le favorecía y le daba un aire de peligrosidad… Todo él gritaba a quien quisiera mirarlo  “Si me  pruebas… te pierdes… porque no podrás dejarme”.

Justamente eso fue lo que me pasó a mi, de mi mente no pude sacarlo, aunque sabía que no podía seguir prendida  de él. Pero qué va… hasta que no me vi envuelta en diez mil locuras por cazarlo para mi… no me detuve.

Inalcanzable, sería la palabra que lo define en este momento. Es tan hermoso, sensual, enigmático, atractivo. En ocasiones bruto… pero es una bomba de seducción en su conjunto. Es por eso que no puedo culpar a Alejandra Zambrano por mirarlo de ese modo, si yo llevo meses de conocerlo y continuo babeando  por el con la misma cara de idiota del primer día,  de sencillamente de mirarlo se me empapan las bragas.

Su rostro se iluminó con una sonrisa cuando noto que lo estaba mirando u se acercó en silencio.

Se puso en cuclillas frente a mis piernas y plantó sus manos grandes y fuertes en mis muslos. Lleve la vista a sus nudillos lastimados juegos hice una mueca por verlos así, las hormonas además de desarrollarme la parte tóxica del cerebro también me estaba ampliando el lóbulo donde se encontraba el chip de la sobreprotección. «No quería que nadie lastimara a mi aleman».

—¿Como estuvo el examen?— inquirió evidentemente nervioso— Te juro que los segundos aquí afuera sin saber cómo iba todo me parecieron horas.— Su frase me confirmaba que estaba más preocupado de lo que dejaba ver, unas arrugas de marcaron en su frente cuando frunció el ceño en espera de mi respuesta.

— Todo está bien conmigo y el bebé— le informe– ya podemos ambos estar más tranquilos. Tendré más cuidado, a partir de hoy, de ahora toda medida es insuficiente para hacerme sentir más cómoda y más tranquila. Haré lo que tenga que hacer para sabe adelante a nuestro  hijo.

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Último capítulo

  • Cazando al Ceo.    EPÍLOGO

    EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,

  • Cazando al Ceo.    CEO Cazado.

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