INICIAR SESIÓNDerek Mayer
Me acomodo una vez más en la última media hora, en el mullido sillón de la habitación de la clínica, observo de nuevo el rostro de Érika para comprobar que continúe durmiendo. Parece una Blanca Nieves hermosa, con su cabello negro azabache y su rostro pálido resaltado por esa gloriosa boca de mis fantasías más húmedas y celestiales .
Hace cuatro horas que llegamos a esta habitación, y ella continúa durmiendo, aunque no tan tranquila como supuse que estaría.
La doparon al menos con la dosis necesaria para desmayar a un caballo, pues no me explico como diablos sigue durmiendo aún si el tiempo que estimo la doctora ya terminó hace más de una hora. Ya tendría que haber despertado y eso me preocupa.
La veo sufrir teniendo pesadillas y en ocasiones parece estar asustada aún dormitando. Me parte le Corazón verla tan frágil y alterada en sueños sin poder intervenir para ayudarla, allí en lo profundo de su subconsciente soy incapaz e insuficiente para defenderla de sus propios miedos.
La doctora me aseguró que el calmante no le haría ningún daño ni a ella ni a la Mimi princesa que lleva en su vientre. Así que por ahora solo intento calmarme y ganar en ecuanimidad para seguir adelante en esta dura prueba. Me obligo a relajarme viéndola dormir.
Cuando despierte la doctora estará lista para hacerle una revisión más completa, ya me aseguro que esta misma noche durante su guardia hará todo lo posible para que estemos tranquilos, y sabremos a ciencia cierta qué fue lo qué pasó y el porque de la sangre que Érika perdió.
Aún así la dejará internada varios días para complementar con estudios el diagnóstico y para asegurarse que no se vaya a repetir el terrible episodio que ya vivimos , por eso Julie regreso a casa por algunas cosas que Érika necesitará. Yo sin embargo no pienso moverme de aquí hasta no verle el rostro de felicidad cuando sepa que todo va bien con nuestro hijo… o mejor dicho Hija.
Me pongo de pie y chequeo su temperatura, es ilógico, lo sé «ella no ha presentado fiebre ni ningún otro síntoma que explique mi estupida preocupación por su temperatura» pero de igual modo lo hago… ya que no sé qué más hacer para cerciorarme que esta bien.
Camino unos pocos pasos y pierdo la vista en las mojadas calles a las que tengo acceso a ver desde la ventana de la habitación en el piso sexto.
Ya los últimos rayos de luz del día, están por caer en la nocturna y movida ciudad de New York y el pasaje sigue prendido con transeúntes llenos de prisas por todas partes.
Me detengo a pensar todo lo que ha pasado el día de hoy. Después de todo corrimos con suerte. Fuimos afortunados y premiados con la vida.
Al menos hoy pude cumplirle a Érika la promesa que le hice. Al menos algo está saliendo bien.
{***}
Media hora más tarde me comienzo a impacientar. La silla ya me da comezón y ya no soporto la incertidumbre de no saber porque diablos Érika no ha despertado ya. Me pongo y me acerco a su cama... la observo extasiado... los labios entreabiertos, la piel de alabastro y cremosa de su rostro resaltada por sus largas pestañas. Las facciones delicadas y la nariz preciosa, toda ella es arte, arte para mi... no para estar exhibida en ningún museo. Es el tipo de posesión que quisiera tener conmigo cada mañana. El pecho le oscila producto de la pesada respiración. Los huesos de la clavícula le dan paso a su delicado cuello, y me deleito pensando cuántas veces he devorado ese pequeño pedazo de su cuerpo. Érika es especialmente sencible a lo besos en el cuello, receptiva a mis avances. Su cuello y sus senos realmente son zonas que la existan demasiado.
Miró con desánimo el sillón de cerca de la cama, pero me pesa regresar a ese sitio solo. Prefiero quedarme junto a ella, donde puedo acercarme y tocarla. Me hago espacio apartando la cobija y me siento junto a ella en la cama.
Tomó su mano en la mía y acarició sus dedos, detallando cada uno de ellos, sobre todo el dedo del anillo y el dedo corazón. Imagino cómo se vería un anillo de compromiso en su mano, analizó que tamaño aproximadamente sería su dedo... porque es un hecho que dentro d e muy poco en este dedo habrá un anillo de compromiso con nuestros nombres grabados. «Dererika»... mejor aún... un anagrama de nuestros nombres.
Sonrio con la sencilla idea de ver su cara cuando le ponga el anillo en el dedo, no puedo olvidar que ahora mismo Érika tiene una relación de amor- oido hacia mi, así que será mejor llevar las cosas con mucha calma.
Asii, con el rostro sonriente, eso fue lo primero que ella vio cuando por fin abrió los ojos.
Al ver sus imponentes y preciosos ojos negros impeccionando mi rostro y el rostro de la habitación no pude hacer otra cosa que volver a sonreír. Ella hizo un gesto de no entender dónde estaba ni que había ocurrido, y está lógico, se durmió horas atrás en un sitio bien distinto a esta habitación. Ahora despertaba en una tranquila habitación, pues era comprensible que no entendiera nada.
—Te pasaron a esta habitación a esperar que despertaras. El calmante que te administraron en la ambulancia te sedó más de lo normal— miró su mano en las mías y volvió a detallarme el rostro.
—¿El bebé?— inquirió con voz a penas audible y rostro de angustia. —¿Donde está mi bebé?— insistió.
—¿Donde estaba la última vez que revisaste? — bromeó ganándome que me mire mal.
—¡Sin bromas!— exige y ruedo los ojos. Peor me pongo en su lugar y pienso que debe estar tan desesperada por saber que ocurrió como lo estaba yo cuando creí que no había latidos.
— El bebé está perfectamente, todo un campeón. Durante el tiempo que estuviste dormida te realizaron una ecografía fetal, la doctora me enseño donde estaba su cabeza... no entendí mucho la imagen en la pantalla... pero hay algo que si comprobé y eso fue su corazón. ¡Dios! Latía fuerte como un tambor. Fue hermoso, el sonido más bonito y dulce que he oído en mi vida.
—¿Entoces está bien?— masculla con los ojos acuosos por la emoción. — ¿Estas completamente seguro?
—Bueno supongo que ahora debe tener hambre... por las horas que hace que su mami no come nada— volví a bromear, con la diferencia que Érika estaba ya más tranquila.
—Si... ahora que lo mencionas siento un poco de hambre. Quisiera una pizza grande, con doble carne, peperoni, aceitunas y mucha cebolla— pidió como una niña. Me imagino que esa solicitud de pizza a esta hora eran a causa de los famosos antojos que tanto le achacan a los embarazos. Más que podría negarle yo a Erika, si me podía pedir el cielo que se lo bajaría entero, lastima que ella era capaz sola de bajarse una galaxia.
—Hmmm, buscaré la forma de traerte esa Pizza— le aseguré— solo que demorare más de lo habitual, pues mi teléfono s e quedó en mi coche en tu casa.
—¿No te has movido de mi lado?— inquirió asombrada.
—Me pediste que no te dejara sola— conteste simplificando las cosas. Me aclare la garganta y le respondí. — No hay otro lugar donde quiera estar Érika.
Vi la emoción en sus ojos, pero se contuvo. Ella siempre sería un hueso duro de roer.
—¿Mi papá y Julie?— preguntó mirando por los alrededores d ela habitación.
—Julie fue a buscar tus cosas, y tu padre fue a llevarla. Deben estar por llegar. Te dejarán unos días aquí....
—¿Me dejarán unos días aquí? — preguntó sorprendida. —¿Pasa algo que no me estés diciendo?
Negué con la cabeza, y apreté sus manos en las mías, ella miró mis manos y noto que ambas tenían los nudillos lastimados.
—Primero dime que dijeron los doctores sobre el estado del bebé ... y después me cuentas que te paso en las manos— exigió con todo que no me dejaba oportunidad para irme por la tangente.
—La doctora Zambrano te reviso, hizo la ecografía y según lo que vio dijo que todo estaba excelente desde esa vista... pero que te realizaría una revisión ginecológica tan pronto despertarás. Para estar seguros que todo está bien y que no se repetirá. Por esa misma causa te quedarás unos días aquí.
—Viste el sexo del bebé en la ecografía. ¿Ella te dijo?
—No vi una m****a en esa pantalla amor... No sé cómo hacen para entender algo. Los médicos solo son capaces de entender sus letras y entender esas imágenes. Pero si.. si me dijo. ¿Quieres saber?
— ¡No! No me digas... prefiero que sea una sorpresa. Así que no lo arruines. — hace una pausa y me mira expectante, ladeando la cabeza y en espera que le cuente la otra parte de las preguntas que me hizo.
Hago una mueca ante su introspección y sonrió. Ya me puedo imaginar un matrimonio con ella, siendo una esposa súper tóxica y metiche que está loca por mi.
—Las manos— insiste — ¿Que fue lo que te paso?
—Me golpee con algo— respondo con una sonrisa en los labios y alzándome de hombros. — Solo fue eso.
—¿Te golpe sastre con algo?— inquiere desconfiando. — ¿En las dos manos? — su perpicacia casi que me arranca una sonrisa.
—Me golpee dos veces...— respondo otra vez con despreocupación y me gano que me mire mal.
—En dos lugares distintos y dos veces... si no me quieres decir no me digas... pero no me tomes por tonta.
Le beso la nariz y le acomodo el pelo tras el cabello, me pierdo en sus ojos y me resigno a responderle, sino no estará tranquila.
— Con esta mano golpee la pared— reconozco ante ella con un poco de vergüenza. —Hubo un momento que me ganó la frustración, y no me pude contener.
—Mal modo de manejar la frustración... ahora bien ... la otra mano. Qué pasó con la otra mano que también tienes lastimados los nudillos— guardo silencio, no sé cómo se pueda tomar que haya golpeado a su ex— ¿ Y con la otra mano Derek?— inquiere enarcando una ceja.
—Con esta mano golpee... — divague —ehhh. ¡Ya Érika!, de todos modos te vas a enterar. Esta tarde me tu casa, golpee a tu ex novio, al tal diputado Mark Weber...
—¿Le rompiste la boca? ¿Mínimo no?—pregunta pero no parece estar molesta. Su expresión es totalmente neutra.
—Un poco...— comentó con miedo de decirle que poco me falto para aflojarle algún diente.
—¿Un poco? — vuelve a insistir.
—Un poco bastante— acepto.
Por fin aparece una sonrisa pícara en su rostro y siento un ligero alivio.
—Creo que tú mano no se hubiera lastimado mucho más si le hubieras golpeado un poquito más fuerte— observa...
—¿Querías que lo golpeara más fuerte?— preguntó y esta vez soy yo quien sonríe, no pensé que reaccionara así.
—Digamos que se lo merecia— admite alzándose ella de hombros y poniendo rostro de inocencia.
La abrazo a mi pecho, y lo mejor es que se deja abrazar sin poner resistencia. Se queda tranquila dejando que me embriague en su fragancia u así los encuentra la doctora «abrazados como si la supervivencia del planeta dependiera de ello».
Nos separamos cuando escuchamos a la doctora se aclaró la garganta y me puse de pie rápidamente.
— ¡Érika que bueno que ya estás despierta! Soy la doctora Alejandra Zambrano...¿Como te sientes?
—Bien doctora, un poco desorientada pero bien. Sobre todo porque ya sé que qué mi bebé sigue en el lugar donde tiene que estar. ¿Sabe? Es un bebé muy obediente, pues hizo Justo lo que le dijo su padre que hiciera— Érika me lanzo una mirada
Coqueta que me desarmo del todo. Le sonríe como un joven suelo enamorado.—¿Ah si?— se interesó la Dra Zambrano. — ¿Y que fue lo que pidió su esposo?
—Que se quedará con nosotros...
EPÍLOGO(Cinco Años Después)Fráncfort, Alemania.Érika CamelEl frío del invierno me hace abrazarme más el cuerpo, mientras espero paciente que Derek Mayer llegue hacia mi con un enorme ramo de flores que acaba de comprar del otro lado de la calle.Lleva la semana completa llenándome de regalos, y no es casualidad que estemos en esta helada ciudad justo hoy.Hoy es el día de nuestro quinto aniversario. Nuestras bodas de Madera, como metáfora de un árbol que crece y necesita de crear una base sólida para prosperar y crecer. Nuestra unión estaba en su mejor momento y se mostraba resistente con el tiempo.Nuestros dos hijos estaban junto a sus tío Dominico Mayer, y Julie Camel de Mayer, porque mi hermana después de tantos años por fin decidió cambiarse el apellido Peterson al de nuestro padre, y todo motivada porque deseaba que su primer hijo tuviera el nombre del hombre al que le debía prácticamente todo en la vida. Evidentemente papá y yo fuimos los más felices con su decisión,
Érika CanelEntré en la mansion de los Mayer y todo estaba en total quietud. Dominico fue el primero en aparecer por el living con un pantalón de pijama y una remera también negra. En las manos traía un vaso de cristal lleno de leche. Parecía un Niño pequeño on un bigote blanco sobre el labio superior.Julie se acercó a su flamante nuevo esposo sonriendo encantada y le besó con mucha dulzura la comisura de los labios.—Delicioso—susurro ella contra los labios de su esposo y rodé los ojos ante el hecho de tanta comolicodad. Aún no me podía creer que ese par de revoltosos inatrapables se hubieran casado antes que Derek y yo. Era totalmente increíble... en el sentido más literal de la palabra «increíble».—Hola Cuñada— me saludo Dominico Justo después de que acabo de comerse viva a su esposa. —Derek está en su habitación…. Se fue a dormir temprano, ya sabes…. Sueño embellecedor para estar «bien Alemán y bien matador» mañana en la boda.Julie se partió de risa y yo tuve que disimula
Érika y Camel Supuestamente debería estar en una despedida de solteras, «mi despedida de soltera», pero embarazada de tantos meses la idea no me resulta nada atractiva.Lo que es probable que ocurra es que caiga infartada si un stripper cachondo me muestra su miembro, o puede que me dé risa… no todos los días uno se topa con un semental vergón como con el que estoy a punto de casarme.No puedo beber tampoco, así que no tiene caso alejar a Julie de su flamante esposo, solo por pasar la noche nosotras dos como un par de monjigatas.—Vete a casa de tu esposo Jul— le dijo negociando con ella— Creo que yo hate exactamente lo mismo.—Érika Camel… es de muy mala suerte que el novio vea la novia… desde la noche antes hasta la ceremonia— me advierte Julie apuntándome con un dedo.—Y lo dice la mujer que consumo un matrimonio antes y después de la ceremonia… que para colmo fue a escondidas en Las Vegas— le recordé.—¡Touche!— admitió hiriéndose con una katana imaginaria a modo de harakiri.—Pe
Érika CamelMientras Julie hablaba sentada en mi cama frente a mi, menos daba crédito a lo que me trataba de contar. Tenía que tratarse de una broma .—¡Aún no te puedo creer Julie!¿¡Cómo así que te casaste en Las Vegas!? —pregunté con los ojos como platos y cada vez más sorprendida. —Pero cómo ocurrió, si cuando te marchaste esa tarde parecía que habías erradicado a Dominico Mayer de ti cerebro. No te dije nada sobre qué el también estaría en Las Vegas… pero no creí que las cosas llegarían a este nivel.—Solo ocurrió Erick… me lo pidió y no le pude resistir— se explica y aún no entiendo una mierd@. Para colmo lleva ese anillo de fantasía con un engarce que es más falso que judas. Y de la piedra ni hablar… ni siquiera es vidrio o una imitación aceptable. Es plástico y bastante feo. —¿!A este anillo fue a lo que no te pudiste resistir!?—chillo tomando su mano para analizar la «anti-joya», más bien debería decir la «basura» que lleva en su dedo anular.—No fue el anillo Ericka. El anill
Julie PetersonSi alguien me pregunta alguna vez algún detalle de mi boda… sin duda diré que me dolía el trasero. Creo que eso era lo que más iba a recordar de toda esta locura.También podría rememorar el orgasmo anal que me proporcionó mi futuro esposo una hora antes, pero bueno eso no era algo que se le contara a todo tipo de público.Me vestí con un sencillo vestido blanco ejecutivo, y Dominico se metió en un jeans con camisa blanca y un saco negro casual. Si no nos deteníamos... era un hecho que terminaríamos casados. Abordamos un taxi en plena madrugada y nos dirigimos a la icónica capilla Graceland.¿Hay algo más típico en Las Vegas que casarse ? A la par que el juego, las bodas son el principal atractivo de Las Vegas. Cada año se celebran más de ciento veinte mil bodas, siendo el segundo lugar del mundo en el que más matrimonios se celebran por detrás de Estambul.Sabia a donde nos dirigíamos, ese lugar era famoso. La Capilla Graceland era la capilla más famosa de Las Veg
Dominico MayerSiempre supe que totalmente cuerdo quien dice cuerdo del todo, pues yo no estaba… o era que quizás la crianza que me había dando mi madre en cuanto a relaciones matrimoniales pues no había sido la mejor, porque aunque mi padre murió siendo yo muy Niño aún recuerdo que ella parecía odiarlo a él y a todo lo que su esposo representaba. Así siguió años después... los Mayer para ella no valíamos nada, y después de su muerte quedó aún más claro. Entoces no es muy difícil de entender que después de pedirle a Julie Peterson que nos casáramos… hasta yo mismo me espanté de la intensidad de mis sentimientos hacia esa mujer. No sé de donde demonio había salido esa loca idea de casarme pero me parecía ahora lo más lógico y lo más acertado. Ya ella había huido… y allí estábamos de nuevo. Ya había ido tras ella, así que me merecía el premio mayor y ya no me conformaría con menos. Siempre dije que no me casaría, y ahí estaba pidiendo matrimonio de la manera menos convencional posi







